Quemar los Campos
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Quemar los Campos

Si mi cuerpo es un campo, que sea uno de lavandas…

Mandiles de mezclilla, instructivos, maceteras con tierra, el olor a tierra mojada y café recién hecho, si no fuera porque me hace falta el azahar y los guamúchiles, esto bien podría oler a la casa de mi abuela. Una proyección, una voz, la voz de Lidia: 

L: “A mí me gustan mucho las rosas rojas, aunque a Diana no le gustaban tanto las flores”.

 Al fondo se ve Camila, dando vueltas en la cama.

A Laura (hermana de Diana) le gustan los árboles y los tulipanes.

Diana caminaba diario en el metro, recorría al monstruo de sur a norte vendiendo dulces. El día que desapareció para Lidia, Laura y Camila, desaparecieron todas las flores.

Fotografía de Andrea Calderón

“Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”.

Pablo Neruda

PABLO NERUDA NO SABÍA NADA, PABLO NERUDA NO SABÍA NADA, somos la primavera que se detiene, el dulce ausente, el uniforme planchado sobre la cama, la taza de té a medias, el beso de buenas noches pendiente. Somos flores del desierto, que echan flor con espina, que resisten el yugo del sol que dice amarlas pero que las marchita al mismo tiempo. Somos manos que escarban buscando el mañana, soy mi propio sostén y me lo saco.

Todos los poetas se equivocan, no queremos más campos sin flores, ¿qué cosa fuera la masa sin cantera? La mujer engendró los campos que ahora nos alimentan, pero tenemos hambre, las flores ya no bailan con el viento y la decepción peinó el pasto de amarillo. ¿Quién detuvo la primavera?, seguimos sembrando como acto de memoria, cosechamos la resistencia. Para incendiar algo solo se necesita fuego, tengo mucho en el pecho y vamos a quemarlo todo en tu nombre Diana, en el de Raquel, en el de Lesvy, en el nombre de todas las flores que asesinaron.

¡VAMOS A QUEMAR LOS CAMPOS!

Quemar los campos es una pieza escénica que acompaña a todes pero sobre todo a todas, en este caminar descalzo y sin rumbo que se ha vuelto ser mujer en México. ¿Con cuántas causas carga la muerte?, la de ser mujer, la lleva en los huesos y la ofrece con la mano. Sin embargo, este trabajo lejos de paralizarnos como lo hace la realidad día con día, nos mira a los ojos y nos ofrece un abrazo. 

Fotografía de Andrea Calderón.

Quemar los campos, es una reunión intima para homenajear a todas a través de Diana. Para no olvidar que le gustaba cantar en la ducha, que cantaba a Shakira y Miguel Bosé, su papito chulo y que coleccionaba libros junto con su madre, quemar los campos es un apapacho largo y tendido, una tacita de café de olla, una trenza francesa, una rola a guitarra, un suspiro de diente de león. Nosotras florecemos aunque nos tachen de malas hierbas, Quemar los campos es un nosotras con cara de todes, un apachurro, una caricia, una semilla de esperanza, un gran poema a Diana y a la mujer como símbolo de resistencia. 

Fotografía de Andrea Calderón.

A veces solo hace falta tocar la tierra para volver a casa, para recodar aquellos tiempos donde vivíamos felices en el campo y las flores no desparecían. Quemar los campos es una invitación a que la primavera regrese, es un abrazo sororo a las guerreras, a las madres, a las sobrevivientes, a las rastreadoras, a todas esas mujeres que quemaron rosas para ver crecer jacarandas.

Sin duda Quemar los campos es un proyecto imperdible que vale mucho la pena ver, pero además es una hora y media de acompañamiento el cual todes sin importar el género necesitamos, para así no perder el oficio de sembrar mañana. Por todo eso, que es mucho y que es necesario:

¡GRACIAS! 


Fotografía de Andrea Calderón.

Mi mamá me dijo que sembrara flores

que saliera al campo a buscar amores,

mi mamá me dijo que sembrara esperanza

y yo salí al campo a buscar a mis hermanas.  

  

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