Post-rock y avant-garde en el primer Dreamers Fest
Música

Post-rock y avant-garde en el primer Dreamers Fest

Con un roster local a prueba de cínicos y una carta fuerte ensenadense, el primer Dreamers Fest (Wohl, The Polar Dream, Meltí, Manténme Despierto y LEMAT) llevado a cabo en C3 Rooftop estremeció Av. Juárez esquina con Chapultepec este pasado viernes 4 de septiembre.

Fue a partir de las 8 pm que LEMAT tocó los primeros acordes reverberantes de la noche con un ensamble de cuatro personas adaptado a la presentación y estrenando un set que rescató los elementos más pop de su último trabajo: el EP titulado Ensemble of Organic Amazements, precalentando a la audiencia para las 4 horas de pedal boards por delante.

Pisándole los talones, Manténme Despierto (con quienes hablamos a princpios del año a propósito de su inclusión en las 100 Canciones de Guadalajara 2018) proyecto jóven de math/post-rock que sorprendió a buena parte de la audiencia con uno de los sets más técnicos y melódicos de toda la escena tapatía, compuesto por material de su disco homónimo, desatando un fuerte reclamo por encore a su término.

A pocos minutos antes de las 10 de la noche, las luces del venue bajaban una vez más para anunciar al único proyecto foráneo del evento, presentando su primer material de larga duración, Gente Luna; los ensenandenses Meltí, dueños de una ambientación hipnótica y grooveada, quienes desafiando las convenciones de su estilo (notorio en su carencia de guitarras), son capaces de matizar su interpretación de tal forma que, en sus mejores momentos, su show lograba pasar de mosheable a místico en cuestión de segundos sin romper la concentración de los presentes.

Aproximándonos a la recta final, los veteranos del post-rock tapatío, The Polar Dream, se adueñaron del escenario con el set más reflexivo y paisajista de la velada, demostrando una vez más el por qué esta banda cuenta con más de una década de trayectoria y continúan siendo uno de los referentes nacionales más notorios del género dentro de nuestro país.

Finalmente, en su primera presentación local luego de su exitosa gira por el norte de Europa, Wohl, una de las bandas que más está dando de qué hablar en el underground tapatío, cerró la noche con broche de oro, rompiendo la tranquilidad del interludio con su inconfundible muro de sonido que estremeció a un público cada vez más entregado al entramado musical curado para el concierto, alcanzando su climax durante su último sencillo, Ábaco.

Al término de este evento simple, pero amarrado, pudimos comprobar una vez más que la falta de proyectos propositivos no es un problema dentro del complejo fenómeno de las escenas musicales independientes que se auto gestionan en las ciudades y localidades del país.

En el competido mercado actual, las agrupaciones que se flexibilizan a sus públicos sin sacrificar el motor de su búsqueda sonora y colaboran en el fortalecimiento de estos públicos, tienden a generar movimientos, cuando menos estéticos; cuando más, formales; que de una u otra manera, terminan afectando el camino de futuras agrupaciones. Es muy posible que seamos una generación de transición.

En cuanto a nuestra tarea como consumidores, descubrir nuevos proyectos y acostumbrar los oídos a sonidos disidentes termina por complicarse cuando no desarrollamos el hábito de asistir a las presentaciones locales. Con toda la oferta musical, con todos los géneros y todos los grupos al alcance de la mano, conviene recordar que lo que mantiene viva a una escena (cualquiera que esta sea) son justamente las conciertos, pues es este el campo de batalla en el que las ambiciones creativas de los artistas disparan su artillería a orejas incautas o a juicios blindados.

Fotografía de Cecilia Godínez para Sombra Emergente

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