Las cuestiones de Señor Lobo
Música

Las cuestiones de Señor Lobo

El año pasado este medio reportó la presentación de ‘Solar’, primer EP de la banda de rock tapatía Señor Lobo. Entonces, el material se encontraba listo para presentarse y ejecutarse ante una atenta audiencia en vivo: ocho meses después nos encontramos con una nueva presentación, un mismo setlist y diferente vocalista.

Mientras escucho el trabajo del cantutor tapatío de reggae/pop llamado Zully, a manera de aperitivo, en la segunda fila del Estudio Diana la noche del jueves 11 de abril del presente año, me revuelvo preguntándome qué es lo que me llama la atención de la banda que estoy a punto de ver. Definitivamente, la voz de su frontman fue un factor decisivo en su momento, pero, ¿habrá sido el único? Ahora, con un nuevo cantante, pienso que quizás estoy aquí para averiguarlo.

Señor Lobo es una banda formada hace ya unos cinco años por Sergio Solórzano a la guitarra, Fernando Gaytán a la batería y Emiliano Casillas al bajo. Todos ellos músicos de formación. A pesar de ser una agrupación con varios años estar pegándole juntos, sus presentaciones oficiales se pueden contar con los dedos de una mano. Es su misma popularidad como músicos la que los ha hecho destacar dentro de ciertos círculos más que como una entidad en conjunto

Diversos y privados asuntos llevaron a su entonces vocalista, Orlando García, a claudicar. Es entonces cuando comenzó un proceso de audiciones que los llevaría a David Hernández, un tenor (coqueteándole a barítono) de covers del McCarthy’s Irish Pub, debutando como nuevo frontman en esta segunda (y definitiva) presentación de su EP.

De Hernández se puede comentar que cuenta con la preparación y el registro necesarios para interpretar los temas de Señor Lobo (a juzgar por su desempeño en el Estudio Diana y fuentes cercanas que los señalan como un intérprete versátil), aunque el hecho de estar cantando estas mismas canciones compuestas por otro autor lo hace carecer de un sello distintivo. Está el lobo, pero no el señor.

El darme cuenta de este hecho enfatiza mi duda original: ¿vale la pena Señor Lobo si se le juzga a través de los elementos restantes? La respuesta rápida es que sí. Una respuesta más compleja surge de otra interrogante: ¿Qué es lo que distingue a Señor Lobo de otras propuestas rock/pop de jóvenes blancos tapatíos con capital (económico, cultural, social, etc.) suficiente para souldoutear el Estudio Diana un jueves por la noche?

Naturalmente es una suma de varios factores. Uno muy importante es la educación: estamos hablando de jóvenes rigurosamente formados, ya sea en academias de música públicas, privadas, clases particulares o años de hueso. Este hecho se hace evidente cuando converso con su bajista (Emiliano Casillas) y el tecladista/guitarrista invitado (Hiram Duarte); ambos concuerdan en que parte de lo que a ellos mismos les llama la atención del proyecto (un miembro fundador y uno invitado) es esta cohesión (y, a falta de una palabra mejor, “química”) lo que hace cuadrar el sonido; no es solamente el hecho de llevar tantos años tocando juntos, sino la formación individual de la agrupación.

Todo esto puede ser comparable a una olla de cocción lenta que, con un poco de paciencia y los ingredientes adecuados, te resulta en un nutritivo estofado justo cuando ya ni siquiera recordabas el hambre. Señor Lobo no es una agrupación a la que acudes porque quieres experimentar un sabor nuevo, sino que es una propuesta capaz de tocar un género hiperexplotado sin caer en la explotación de elementos nostálgicos o en un indie paradógicamente prefabricado. Su música se siente honesta en su aparente simplicidad. Es entonces cuando puedes empezar a escuchar los elementos que distinguen a esta banda, como los sutilísimos guiños al funk en el bajo cuando las canciones truenan o en el punteo de la guitarra en sus secciones más melódicas.

Actualmente (y no sabemos por cuánto tiempo) es posible escuchar sus “viejas” grabaciones con Orlando y su nueva canción Entre tus piernas con David en su cuenta de Spotify.

Notar este cambio me parece importante por la transición implicada, ya que no solamente les permite a ustedes, los lectores, una apreciación más clara de lo que trato de exponer, sino que nos ayuda a todos a dimensionar la siguiente pregunta: ¿qué impacto tendrá la música de Señor Lobo una vez que David Hernández comience a hacerse cargo de las letras y las melodías vocales? Desde Sombra Emergente esperamos poder seguir al tanto.

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