Entrevista a Miguel A. Gutiérrez de Luna Morena
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Entrevista a Miguel A. Gutiérrez de Luna Morena

La compañía tapatía Luna Morena, Taller Experimental de Títeres regresa a los escenarios este próximo 16 de febrero con El Pozo de los Mil Demonios, una obra infantil de Maribel Carrasco sobre la preservación de la memoria y la identidad.

En el marco de su regreso al Conjunto de Artes Escénicas, hablamos con el director Miguel Angel Gutiérrez para conocer un poco más del proceso que acompañó a esta obra que cumple 30 años de su concepción y que ahora ha sido adaptada por su autora especialmente para Luna Morena.

SE: ¿Qué impulsó el montaje de esta obra de Maribel Carrasco y cómo surge el contacto?

MAG: Yo conocí a Maribel hace dos años en un festival de teatro del sureste de México al que nos invitaron para impartir un taller (uno ella y yo otro). Ya la conocía por su obra desde hace muchos antes y muchos maestros y amigos míos trabajaron con ella en ciertos proyectos, entonces, ya teníamos conocimiento del otro, pero nunca nos habíamos visto en persona.

El impulso fue justo la admiración mutua —principalmente de mi parte hacia ella. Siempre quise montar un texto de Maribel, de hecho, El Pozo de los Mil Demonios lo pensé en llevar a cabo hace unos años y no se había podido, y es hasta ahora que decidimos trabajar juntos a partir de una beca de EFIArtes. Cuando salió el resultado positivo comenzamos a trabajar una nueva versión de la obra.

SE: ¿Cuáles fueron los principales retos para llevarla a cabo?

MAG: Creo que hubo retos a distintos niveles; el primero se da a nivel artístico y es una posible adaptación al texto original, ya que la autora lo concibió originalmente para teatro con muñecos, es decir, una mezcla entre actores y títeres, y nosotros hicimos un planteamiento de teatro de títeres, absolutamente. Entonces, en ese sentido, el primer reto fue cómo trabajar el texto a partir de una obra que fuera contada sólo con títeres. Eso nos lleva a buscar la síntesis. El teatro de títeres es un teatro sintético y, entonces, lo que necesitábamos era cortar mucho del texto original para reducirlo. Es mucha más acción.

Los otros retos se dieron a niveles técnicos. Queríamos hacer un formato mediano y grande, y eso implica muchos retos a nivel de logística, de producción y de diseño para elaborar los títeres; los mecanismos, para realizar títeres duraderos, pero ligeros y transportables.

SE: ¿Qué del proceso les dio mayor satisfacción?

MAG: A mí me gustó mucho la conformación de un equipo interdisciplinario que nosotros dividimos en lo que llamamos “células”. La “célula” sonora, la “célula” visual, la “célula” actoral, etc. Esa forma de trabajo generó distintas dinámicas en las cuales cada uno de los participantes aportó de manera muy libre a la obra. Entonces, a mí me gustó mucho la entrega de la gente, su creatividad puesta al servicio de la obra. Creo que fue un proyecto bastante generoso en ese sentido: todos dieron.

La mayoría de los que formamos el equipo nos dimos de una manera muy abierta y muy genuina, y eso propició que el resultado final se potenciara en todos los sentidos. Creo que fue una obra redonda —hablando de oficio.

SE: ¿De qué habla la obra?, ¿por qué debería ir a verla el público?

MAG: Creo que El Pozo de los Mil Demonios habla de muchas cosas, es una obra que tiene distintas capas de interpretación. Las preocupaciones principales de la autora fueron, por un lado, el viaje iniciático de una niña que se convierte en adolescente o en una persona mucho más consciente de su entorno y dentro de este viaje intervienen distintos factores que la ayudan a realizar ese cambio interior, ese cambio de pensamiento.

Uno de los temas principales que la autora quiere tratar a nivel metafórico es la perdida de la memoria. Jacinta es una niña a la que le roban su cántaro de agua y la autora lo equipara con muchas cosas que está perdiendo la humanidad, entre ellas la memoria y la identidad. Entonces, ella hace mucho énfasis en esta búsqueda, de lo que ha pasado antes de nosotros, de todos aquellos pueblos y todas aquella personas que han muerto para que nosotros tengamos una vida mejor o que sencillamente han pasado por este camino antes que nosotros y han dejado su huella, su conocimiento, su experiencia y que muchas veces hay una tendencia de desligarnos de dicha memoria y creo que eso es una trampa, una estrategia del sistema para tenernos en un limbo que no nos permite evolucionar ni ser críticos, ni conscientes.

SE: ¿Qué implica esta obra en tu carrera y en la de la compañía?

MAG: Creo que en mi carrera implica cierta consolidación en este formato escénico. Es una obra que está en un punto de madurez en cuanto a experiencia y oficio en comparación con obras anteriores. Creo que logramos hacer un producto limpio y redondo en relación a toda la historia de Luna Morena y también creo que es bastante afortunada la conjunción de lenguajes utilizados; es clara y equilibrada. Siento que a nivel procesual también logramos tener una mejor organización en torno a la logística y a la producción del trabajo. Llegamos en tiempo, en forma y nos atuvimos a los costos, a los presupuestos; hicimos un desarrollo en cada área con cierto grado de profundidad.

Estoy muy satisfecho, por ejemplo, en la parte sonora. Logramos consolidar la concepción de un espacio tridimensional con la cuadrafonía que echamos a andar desde el diseño. Estamos muy cerca —espero— de seguir haciendo experiencias teatrales más integrales e interesantes para el público acercándonos un poquito a las experiencias del cine —salvando las distancias y diferencias—. Ya no tenemos como resultado una obra plana, sino que creo que estamos creando una tridimensionalidad en la experiencia sensorial del teatro.

SE: ¿Cuáles son los planes a futuro para la obra?

MAG: Queremos tenerla de repertorio. Es una obra de gran formato que requiere de requerimientos técnicos muy específicos y que no puede ser montada en cualquier lugar. Entonces, lo que queremos es encontrar esta red de espacios en donde pueda presentarse y poder acceder a ellos por medio de giras.

En México hay muchos lugares que tienen teatro con este formato y creemos que podemos echar a andar el proyecto. Ya lo hicimos en Cancún, Ciudad del Carmen, León y Guadalajara y hay posibilidades de seguir girándola, sobre todo en festivales. También me gustaría que esta obra pudiera visualizarse como Canék, Leyenda de un Héroe Maya, una obra que hace diez años se convirtió en referente de este tipo de teatro y que se hizo una tradición tenerla presente cerca del Día del Niño.

Me gustaría pensar que esta obra es la “sustituta” de lo que fue Canék.

El Pozo de los Mil Demonios se presentará la Sala 2 del Conjunto de Artes Escénicas (Av. Periférico Norte 1695, Rinconada de La Azalea, Belenes Nte., 45150 Zapopan, Jal.) los días sábado 16 y 23 de febrero a las 17:00 hrs y domingos 17 y 24 a las 13:00 hrs con un costo de $100 a $180 pesos más cargo por servicio.

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