Cuerpos místicos
Danza

Cuerpos místicos

Por: Carolina Gaspar

El Festival de danza contemporánea Onésimo González, concluyó su vigésima primera edición en el Teatro Degollado la noche del sábado 13 de octubre. El evento de clausura estuvo a cargo de la Reunión de Francia con la Kompani Soul City, que reunió a los amantes de la danza para presenciar una puesta en escena donde el misticismo, la ilusión visual y la combinación de estilos dancísticos estuvieron presentes sobre el escenario durante poco menos de una hora.

Inspirada, entre otros elementos, por los templos tamiles, los servicios de kabare y los círculos de peleas de gallos, la pieza hace uso del lenguaje corporal y los objetos para reinterpretar aspectos ancestrales, mostrando al cuerpo como un medio que forma parte de lo sagrado.

Priyèr’ Sï Priyèr es interpretada por  los bailarines Oliver Flaconel, Se´bastien Comtois y Didier Boutiana, bajo la dirección de este último.

Las coreografías ejecutadas por el trío muestran una combinación entre hip hop, danza contemporánea, contact y un poco de acrobacia. La iluminación, juega un papel muy importante dentro de la ambientación mística con las que son presentadas las escenas. Hay una alternancia entre la total oscuridad; que deja a la imaginación lo que ocurre en el escenario gracias a los sonidos emitidos por el recorrido de los cuerpos y objetos, y las imágenes a media luz, enmarcadas por una serie de focos intermitentes colocados en la parte superior del escenario.

Los intérpretes utilizan ropa totalmente negra, lo cual por un lado realza la expresión facial y el movimiento coreográfico que en muchas ocasiones responde a secuencias de brazos (gesto que nos remite al ritual, así como el uso de nivel de suelo y la inclinación de los cuerpos hacia un objeto central), y por otro lado dejan un lienzo corporal en blanco, libre de distracción o adorno donde la danza es el único elemento con el que el cuerpo se comunica.

Las rocas y los baldes de los que se valen para llevar a cabo acciones y sonidos sirven también como una alusión a los objetos utilizados en los ritos y dan lugar al aspecto poético de la pieza. Al centro del escenario permanece una especie de luz cenital, de estructura arácnida, con la que los bailarines interactúan ocasionalmente.

Mis dos escenas favoritas transcurrieron en la penumbra. En la primera se encontraban sobre el escenario tres baldes metálicos que contenían escaso fuego, detrás de ellos, los bailarines ejecutaban movimientos que dejaban visibles las partes superiores del cuerpo dando la ilusión de ser lo único presente en el escenario. La segunda recurrió a nuestra percepción auditiva: sólo se escuchaba el golpeteo de las rocas contra el suelo y los pasos de los cuerpos. El sonido de las piedras se intensificaba y acumulaba dando finalmente la sensación de un montículo rocoso desmoronándose. La acumulación y disminución de movimiento en el escenario transcurrió al ritmo de la percusión, los susurros y la noche, composiciones musicales a cargo del músico electrónico Labelle.

Priyèr’ Sï Priyèr es una danza híbrida que mezcla expresiones urbanas para hablar desde su cultura y desde la percepción que el ser humano tiene de lo espiritual, lo divino y lo mítico, con una propuesta particular para representar temas universales en donde las palabras son el último recurso para hablar con el otro.

Fotografías de Emmanuel Manny Moreno para Sombra Emergente

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