Un reclamo a las creencias
Artes Escénicas

Un reclamo a las creencias

Por: Edith Panduro

Laboratorio de Artes Variedades (LARVA) arropó una obra que hace reverencia al deseo, a la elevación y a el escarnio.

Fundación Agrupación Colectiva conformado por Fran Cuéllar y Xavier Torra, dupla proveniente de Barcelona e invitados a la Muestra Estatal de Teatro (MET) 2018 presentaron una puesta inspirada en la película Saló, basada en 120 días de Sodoma, novela escrita en el año 1785 por el francés, Marqués de Sade.

Una bailarina con poca ropa, de mirada perdida, los gritos dando órdenes por parte de la dupla, dirigidos al público, eran la bienvenida al show.

Creadores de una atmósfera hostil y a poca luz, los catalanes hicieron desde la entrada al foro un encuentro único con la audiencia. Un integrante del colectivo con actitud desafiante seleccionaba a ciertas personas del público. El argumento del manuscrito de Sade, narra 600 tipos de placer, se describen actos de excitación relacionados con los distintos fluidos, con objetos corporales y con necrofilia; además de distintas formas de torturas, bestialismo, imputaciones y sodomía.

Una provocación ilimitada, un desfogue de sentimientos divididos en cuatro actos expresados a través de cuerpos colgados al desnudo embarrados de cera derretida, vómitos, flagelación en vivo del verdugo hacia el sodomita, fue la puesta subversiva, interpretada por la pareja de artistas en la ciudad.

Saló (1975) película dirigida por el italiano Pier Paolo Pasolini, es conocida como la primera película de la conocida Trilogía de la Muerte; las otras dos no se lograron debido al asesinato del director. Las cuatro estaciones del vienés, Antonio Lucio Vivaldi, fueron el fondo musical en cada acto, además utilizaron piezas sonoras con los fragmentos de la cinta de Pasolini.

Ajustado a una pasarela de moda, el escenario brillaba con potentes luces donde se jugó con cuerpos al desnudo, al ateísmo radical, a las parafilias y a los antihéroes.

Parte de la utilería era conformada por una mesa de madera que dejaba ver lubricantes, grapas, vaselina, botellas, palos de madera, tijeras, sogas, una pistola, entre otros objetos más.

Desde Barcelona se invitó al público a participar en algunos actos, al igual a pensar en sus deseos más oscuros, al no renunciar al placer por el prejuicio, el miedo, la religión o los arquetipos sociales.

Subversive collective violence no es más que un recordatorio en tiempos modernos de la idea que sostuvo el marqués de Sade, hasta su muerte, que era la apropiación de un espíritu enteramente libre.

Fotografías cortesía de Halejandro Cortés

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