Tannen, la banda pionera del ‘pata rock conquista el #SessionsMX, (pero no)
Música

Tannen, la banda pionera del ‘pata rock conquista el #SessionsMX, (pero no)

Un viaje al corazón del sueño capitalino y los concursos musicales en 2261 palabras
Por el Dr. Luis Alberto Faustroll

Esta historia comienza a las cinco y media de la tarde en la colonia Roma de la Ciudad de México. Me encuentro descendiendo de un Uber, justo en frente del Foro Indie Rocks, donde los últimos fines de semana (29 y 30 de junio y 6 y 7 de julio), dieciséis bandas nacionales (casi todas de la CDMX), compitieron entre sí para obtener el título de la banda más #OffTheWall (#loqueseaqueesosignifique) durante las semifinales del #SessionsMX.

Quizás haya empezado antes, probablemente esta historia empezó el 3 de mayo, día en el que la popular marca de ropa Vans decidió lanzar una convocatoria a nivel nacional con la cual buscarían a la próxima banda para agregar a su lista de patrocinados, lanzándolos a la fama y a la decadencia, (dios tioiga). De entre cientos de bandas, la fuerte escena local tapatía se vería reflejada a través de proyectos como Monster Truck Machine, Andy, Antena Porno, Will of One, El Mostro Nostro, Parapente, Juglares y Locos, Riemann., The Melting Walls, Bye Bye California, B Chaos, Navit o Tannen (por mencionar a algunos). Finalmente, estos últimos serían los dignos representantes de La Perla en las semifinales.

Ahora que lo recuerdo, quizás esta historia empezó el 14 de junio, un día después de que se diera a conocer el fallo de los jurados Cecilia Velasco (presidente [recordemos que la “e” es neutra] de Revista Marvin), Milo Froideval (productor musical) y Alejandro Franco (periodista y musicólogo). Me encontraba sentado al lado de la alberca del Hard Rock Hotel con una mimosa en una mano y una copia de Miedo y asco en las Vegas en la otra cuando uno de esos enanos uniformados apareció con teléfono rosa en mano y me dijo: “ésta debe de ser la llamada que ha estado esperando, señor”.

Una vez que colgué, el enano me miró profundamente y preguntó: “¿era esa la llamada, señor?”, a lo que yo contesté, “efectivamente, Raúl, era el cuartel general y ahora tengo que ir a la CDMX en un convertible rojo para buscar el gran sueño capitalino y cubrir la participación de unos tal Tannen en la última semifinal del #SessionsMX”. Por lo que después de un mes de manejar sin rumbo por el país llegué a la capital, donde extravié el convertible y tuve que moverme en un medio de transporte un poco más acorde a la situación.

A mi llegada al venue, hice gala de todos mis encantos hasta que logré conquistar el corazón de la jef-e de seguridad, quien en agradecimiento por mis halagos, rosas y dulces intenciones, me condecoró con la máxima muestra de confianza que puedes otorgarle a alguien en una situación tan delicada e importante como las galas de este magno evento: una pequeña banda de papel fluorescente que implicó mi acceso total tanto a camerinos, como a foro (sí, incluidos los baños).

***

Tannen es una banda emergente (con la sombra de ser músicos de rock emergiendo de una escena en emergencia cubierta por un sombrío medio emergente llamado Sombra Emergente) nacida en 2015 de la mano de tres amigos llamados Tío Kiki (bajo), Alexplosivo (guitarra y voz) y Trujillo (batería), que algún día estudiaron juntos en la desprestigiada academia de música Fermatta. Con el paso de los años, la alineación de la banda fue sufriendo transformaciones, llegando a incluir alguna vez a figuras como el cantautor nayarita y ganador de La Voz México 2014 (I kidd you not!), Guido Augusto Rochín y el cantautor arandense Alan Ortíz, al teclado y a la guitarra, respectivamente. Hoy en día, esos puestos son ocupados por Brenda Arenas y Chino.

No es difícil reconocer a esta pandilla de frikis de entre toda la muchedumbre roquera que pulula en el foro; una nube de humo de tabaco me guía hacia un patio con fuente en el interior de lo que alguna vez fue una antigua iglesia y que ahora es el Foro que nos recibe. Los agarro de llegada, pero también de salida, su manager les informa que tienen exactamente media hora para ir a comer y volver antes de empezar su soundcheck, por lo que decido acompañarlos en la experiencia culinaria y aprovecho para hacerles un par de preguntas.

Una vez acomodados en la mesa y después de devorar sendas porciones de garnachas chilangas, el ánimo apremia para preguntarles si el nombre de Tannen se debe al villano de Volver al Futuro, Biff Tannen, a lo que todos me miran unos breves momentos, se miran entre sí, me vuelven a mirar y responden: ¡chí! y yo digo —ahmeno. Justo estoy por hacerles una segunda pregunta, cuando señor “manager” informa que ya van cinco minutos tarde para el soundcheck, razón de sobra para todos abandonarlo (incluyéndome) con la cuenta.

No importó, el evento va retrasado como por media hora, tiempo aprovechado en seguir fumando, descansando, orinando y temblando de nervios. No es la primera vez que se presentan en la Ciudad de México, pero sí es la primera vez que ganan un concurso de esta índole. No es para menos, en algún momento de la noche (y poco antes de dar por iniciada la tocada), se acerca una de las presentadoras del evento y avienta el dato de que más de mil bandas enviaron sus propuestas. Sirve para levantar los ánimos. No sirve para aguantar las ganas de orinar de Alexplosivo.

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Infringiré una mortal regla narrativa: Tannen no ganó. Lo siento señores, esto no es Game of Thrones y si están leyendo esta crónica es porque algún interés tienen en el evento, la banda o la escena musical independiente, por lo que no debería ser una gran sorpresa el saber que las bandas que se presentarán (o presentaron; soy algo lento para escribir) el sábado 21 de julio son Laphie, Blanco Gitano, Purple Pigs y No Wrong Numbers (ya volveremos con estos últimos). Es cierto que los parámetros de juicio para este evento fueron que los proyectos tuvieran algún concepto de unidad abstracto en el nombre (como lo son los números y los colores [Laphie no cuenta porque de todas maneras su acto está lleno de colores]), aunque también se juzgó la música, la conexión con el público y otras canalladas.

Decidí “spoilear” que Tannen no gana el concurso en esta historia para quitarlo rápido del tema y pasarme a dos cuestiones de lo más importantes:

1) La elección de los jueces resultó algo curiosa, si consideramos dos elementos fundamentales; a) Este es un concurso organizado por una marca de ropa y la elección de una banda que promocione tu ropa siempre tiene que ir en sintonía con ciertos aspectos técnicos y estéticos. Analicemos un poco a los proyectos; el primero en presentarse aquella noche fue el dueto pop ensenadense (con un acto a full band que incluyó teclado y batería) llamado Two Souls; el acto experimental de noise y ambient, Lechones Sangrientos; el trío funk de No Wrong Numbers y los cinco diversos integrantes de Tannen. Hay que pensar en el concurso como lo que es: una estrategia publicitaría de Vans.

Si tienes una marca de ropa y estás auspiciando un evento de esta índole, es fácil intuir qué parte del dinero que vas a meterle al evento va a tener que ver con vestir a las bandas —brandearlos a tu imagen. Pensemos en que Lechones Sangrientos es un acto caótico en el que el frontman utiliza una, mmm, ¿sábana? Con la que cubre al menos un 40% de su torso, el baterista no se alcanza a apreciar desde lejos, lo que nos deja sólo con el bajista para lucir el logo; ¿Tannen?, como el chiste de Richi O’Farril respecto al sastre de los grupos de banda: “no, no mames, ahí vienen el alto, el bajo, el ancho, la morra…”; ¿Two Souls?, podría ser, pero todavía hay una mejor opción: ¡No Wrong Numbers! Son tres, todos de estatura promedio y probablemente andan en patineta, (¿recuerdan que #VANS solía ser una marca sk8r?);

b) Este argumento por sí mismo no justifica del todo la elección de No cabe duda de que hay propuesta en su música y hay un buen acto en vivo. Sin embargo, a la opinión de su humilde servilleta, el hecho de que los Tannen hayan abierto el primer coro de “¡otra!, ¡otra!, ¡otra!” en los cuatro eventos de las semifinales (y no lo digo yo, lo comentaron los organizadores y tonto si no me crees), pone en tela de juicio los parámetros de los jueces (¿ven qué divertido es todo esto?). Creo que lo que quiero decir es que quizás no haya que esperar tanto rigor en el proceso de selección de un concurso musical de una marca de ropa que al final del día lo que le interesa es fidelizar a los usuarios potenciales de sus productos. Todo esto sin mencionar la polémica que desató en redes sociales la elección de las 16 bandas semifinalistas, cosa que vamos a mencionar de manera muy breve pero muy concisa porque vale la pena mencionarse y comentarse:

Cuando Vans liberó las bases de la convocatoria, en ningún lugar se especifico cuáles fueron los parámetros de valor utilizados para seleccionar los proyectos y sólo se limitó a mencionar cómo serían las bases de participación (envíanos tu video, tu semblanza y recolecta likes). El equipo de jueces calificadores (mismos que calificaron no solamente los proyectos trepados a la plataforma, sino también los actos en los eventos en vivo) fue dado a conocer en un par de redes sociales, (Facebook y YouTube). Pero, ¿cómo?, ¿jueces?, ¿no era un concurso de likes? Pues a la hora de deliberar a los ganadores, hubo una oleada de críticas en los comentarios debido a que habían quedado bandas que no rebasaban los 500 likes, siendo que otras tenían más de 3000 y no ganaron. El community manager se limitó a especificar que, además de los likes, se tomaron en cuenta las reproducciones de los videos y la consideración de los jueces ante los mismos proyectos.

Entendamos de dónde viene el enojo: bases no demasiado claras. Sin embargo, existe una diversificación en los canales de información de las empresas, la mayoría de los negocios adscritos al 2.0 ya no centraliza toda su información. Revisando bien, el equipo de jueces se liberó mucho antes de dar conocido el fallo, por lo que los mismos músicos pudieron haber intuido qué clase de parámetros iban a ser relevantes. ¿No será que muchos de estos músicos (más de mil proyectos) subieron sus propuestas para después no revisar nada más de la comunicación que Vans liberaba?, entonces, ¿es falla de los músicos o de los organizadores?, ¿hay que estar atento a la narrativa trans-redes (Scolari me la pela) o la marca debe soltar toda la información en un solo sitio?, ¿qué es más práctico? Además, ¿de verdad estamos peleando que por primera vez un concurso se fije en algo más que los likes?, ¿no es lamentable cuando ganan proyectos que tienen más amigos (o bots)? No sé, es para ponerse a pensar.

Y 2. (sí, recuerda que había dos cuestiones fundamentales por las cuales spoilee el final de la historia) A lo largo de la carrera de Tannen los han calificado de diversos géneros, cuando Alonso Martínez de CULTURA COLECTIVA lanzó su lista de las “15 bandas mexicanas que debes escuchar porque podrían cambiar la escena” (lista sacada en gran medida de los semifinalistas, aunque no están todos, ignoro el porqué), los clasificaron como rock “de cabaret” (así, entre comillas con el “de”, también ignoro el porqué); #Since66 (la revista/escaparate digital de Vans) sacó una nota posterior al evento (por lo que ya los había escuchado en vivo) y los calificó como post-rock, y alguna vez, en otra entrevista, los juzgaron como post-hardcore. También se mencionan influencias de pop, punk, progresivo y cuanto género quieras ponerle.

***

Son casi las 12 y los jueces han emitido su fallo (como ya dije, ganó NWN). En el camerino hay un brevísimo momento en el que Tannen escucha (mal) su nombre, pero las caras de todos cuentan otra verdad. Los ánimos caen hasta el suelo, pues la actitud del público durante su presentación pronosticaba un resultado distinto al escuchado, lo que sólo significa sal en la herida. Mientras la banda se prepara para salir del recinto, me quedo estático observando una coladera que dice “Diego Rivera” en el camerino/patio/zotehuela (sí, hay muchas cosas que ignoro, como la razón de esta firma en una coladera), recuerdo la segunda pregunta que iba a hacerles antes de que empezara el caos, con respecto al género de la banda.

Me levanto de golpe y aprovecho que los tengo a todos dóciles y juntos en un mismo lugar para preguntarle a cada uno: Para ti, ¿a qué suena Tannen?:

—Tío Kiki: Primero que nada, déjame decirte que estás parado sobre mi estuche de bajo, y en segundo lugar, ¿tú quién eres?

—Alexplosivo: Amistad es Amigo, así, a convivencia, buenos tragos y la compañía de mis jomsitos.

—Trujillo: A Trabajo y perseverancia, domesticar los impulsos de tocar algo relacionado a la fragua de los sentimientos más perversos que dominan el misterio del ego.

—Brenda Arenas: A Amoniaco, somos el mismo infierno.

—Chino: No mames, es rock y ya.

A falta de una respuesta verdadera (bola de raros), me veo obligado a yo también adjudicarles un género inventado mejor que “de Cabaret”, por lo que basado en la Ley Regional de Nomenclatura Musical Juliana y con base en el Art. 32, Capitulo VI “SOBRE LAS CONSIDERACIONES ACRONÍMICAS”, decreto que Tannen toca ‘PATA ROCK. ¿Por qué la apóstrofe?

¿Por qué no?

ACTUALIZACIÓN (23/07/2018 12:40am): No Wrong Numbers ganó la final. No digo que esto valide mi teoría, pero… leve.

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