Nosotros estamos aquí: representando el México de 2018
Artes Escénicas

Nosotros estamos aquí: representando el México de 2018

El sentido no está en el objeto o persona o cosa,
ni está en la palabra. Somos nosotros
los que fijamos el sentido de manera tan firme que,
después de cierto tiempo, parece ser una cosa
natural e inevitable.[1]

Stuart Hall

El pasado sábado siete de julio de 2018, se presentó en el LARVA la obra 2018, la cuarta y última de la tetralogía Nosotros estamos aquí. 2018 es una apuesta por dialogar con el contexto actual de nuestro país: políticas neoliberales, individualismo y sobre todo, el monopolio de la imagen: el constante bombardeo y cómo es que los medios las utilizan para ejercer su poder a través de todos sus canales.

Desde el principio, la obra establece su tono sarcástico e irónico, pues el escenario se encuentra rodeado de pantallas mientras un pequeño balde es colocado sobre una silla. De tal suerte que una de estas pantallas es utilizada para proyectar los “diálogos” que este curioso objeto comparte.

A lo largo de la obra, las pantallas muestran distintas imágenes relacionadas con nuestro 2018. Incluso hay pantallas de sobra, que no fueron utilizadas. Tal cual sucede en nuestra cotidianidad de 2018.

Dicen por ahí que “una imagen dice más que mil palabras”. Pero, ¿por qué?, ¿qué supone tal afirmación?, ¿qué implica este enorme poder que le otorgamos a las imágenes? Es justamente por eso que esta obra, este diálogo con nuestro presente, se origina a partir de un concepto clave: la representación.

Ahora bien, ¿qué es la representación? Stuart Hall nos aporta algunas pistas:

Representación es una parte esencial del proceso mediante el cual se produce el sentido y se intercambia entre los miembros de una cultura. Pero implica el uso del lenguaje, de los signos y las imágenes que están por, o representan cosas.[2]

En pocas palabras, “la representación es la producción de sentido a través del lenguaje”.[3] Esto implica entender que las imágenes que merodean nuestros perfiles de Facebook, Twitter, Instagram, las que vemos en la televisión y en las calles, son las que construyen –¿condicionan?– nuestra realidad.

Creo que esto es justamente lo que aborda 2018: ¿cuál es el poder que tienen las imágenes que circulan constantemente por nuestra vida diaria? Y no solo eso, ¿para qué se utiliza este poder?, ¿quién las produce y con qué intenciones?

De esta manera no resulta extraño ver retratado a Carlos Salinas junto a Michael Jackson o a Peña Nieto con Charlize Theron y Bono. ¿Qué hace un político en una revista de “espectáculos”?, ¿por qué de pronto los medios convirtieron nuestra conversación sobre “política” en puros chismes?, ¿por qué pareciera que los “debates” en torno a las elecciones se transformaron en conversaciones futboleras donde cada uno “apoya” a su equipo (candidato)?, ¿pasamos de ciudadanos a fanáticos?

Después de haber sido literalmente bombardeado por imágenes, 2018 nos invita a reflexionar acerca de las imágenes que constantemente inundan nuestros dispositivos, nuestra cotidianidad. A mirarlas con un ojo más escéptico, más crítico, más analítico.

Ya lo apuntaba Hall:

El sentido no está inherente en las cosas, en el mundo. Es construido, producido. Es el resultado de una práctica significante –una práctica que produce sentido, que hace que las cosas signifiquen.[4]

Esto no podría ser más pertinente en un México de 2018, invadido por campañas políticas que no son más que una guerra mediática, un bombardeo de representaciones que buscan ganar la batalla del sentido.

¿Será que las imágenes no son neutrales y buscan siempre promover un sentido, una lógica, una idea, un “mensaje”?

Al final, ya lo dijo Hall, no hay imposiciones, somos nosotros quienes fijamos el sentido, somos nosotros los que les otorgamos el poder a las imágenes, ellas por sí mismas son inútiles. De este modo, habrá que enfocar nuestra atención en las herramientas que nos ayuden a desarticular los discursos inmersos en las imágenes y 2018 es revelador en ese sentido.

Por último, de manera inteligente, esta obra nos invita –¿reta?– a cuestionar las representaciones de aquellas situaciones incómodas para los grupos que actualmente ostentan el poder en México, ¿qué pasa con los desaparecidos, qué pasa con los asesinatos, qué pasa con la ola de violencia que inunda nuestro país?, ¿cómo se representa en los medios?

Es así que la imagen con la que culmina 2018 es impactante, un cuerpo cubierto por una lona blanca camina hacia el horizonte. Parece muy simple, pero el reto está en decidir qué representa dicha imagen para el espectador: ¿los muertos de una guerra inútil, los desaparecidos, los periodistas asesinados, las víctimas del narcotráfico, los migrantes?

Gracias 2018 por invitarnos a cuestionar nuestra realidad, nuestro presente y nuestro entorno. ¡Vamos al teatro!

[1] En: Stuart Hall (ed.), Representation: Cultural Representations and Signifying Practices. London, Sage Publications, 1997. Cap. 1, pp. 13-74. Traducido por Elías Sevilla Casas. Disponible en: http://metamentaldoc.com/14_El_trabajo_de_la_representacion_Stuart_Hall.pdf

[2] Ibíd, p. 2.

[3] Ibíd, p. 13.

[4] Ibíd, p. 9.

Un simple tejedor de chaquetas mentales.

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