Teatro Breve para niñxs
Artes Escénicas El Filete Teatro

Teatro Breve para niñxs

Por: Ingmar Sau 

¿Quién manda en Luego City?

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Tener la oportunidad de ver teatro infantil en una capital como Hermosillo es muy grata. Pues es una tradición que con sus aciertos y su crítica mantiene activo el teatro en la ciudad.  Para mí, ir a ver teatro infantil siempre será de las mejores decisiones que puedo tomar porque encuentro que sus obras están repletas de preguntas sencillas pero difíciles de resolver, preguntas que a cualquier adulto lo dejarían temblando y con vergüenza en la cara.

Confieso que voy al teatro infantil para saber cuáles son esas preguntas y observar que sienten los niños al respecto. ¿Y cuáles son esas preguntas? Podemos empezar por la primera obra: ¿Quién manda en Luego City? Tremendo embrollo que nos ha metido el dramaturgo Wishy. Con este juego de palabras tres enormes piezas Lego nos harán reflexionar sobre el famoso canto mexicano: luego luego, para después hacer un repaso de la historia latinoamericana, dejando ver también las marcadas opiniones políticas del dramaturgo al respecto. De los tres actores sólo uno es verdaderamente un Lego, pues fue el único que mantuvo la caracterización de una pieza de construcción plástica y lo pude notar a partir de que mantuvo sus manos en forma de “u”, calidad que las demás piezas olvidaron, reinando para colmo, la anarquía.

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 Y si de olvidar se trata, ¿qué mas horrible que despertar en mitad del espacio sin recordar nada? Eso le pasa a nuestro personaje de la segunda obra Alienígena. Pero antes tendría que traer a cuento que cuando entré al Kiosko del Arte ese domingo, lo primero que veo es un robot enorme con una sonrisa igual de gigante que invitaba a todos a jugar la roña, mayor fue mi sorpresa cuando ese mismo robot es el encargado de manejar la nave de nuestro chico sin memoria (olvidé el nombre del personaje para variar). Un personaje cuya caracterización es tan llamativa es olvidado en la izquierda del escenario con poca luz durante el resto de la obra. Quizá otra ubicación ayudaría a equilibrar la atención en el escenario.

La Invasión

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La invasión; sin embargo, fue la obra que se ganó mi domingo. Las actuaciones de los estudiantes de artes escénicas lograron crear ese ambiente familiar que vuelve a los niños receptivos y ansiosos de participar y a los adultos una lección de pedagogía. Caso curioso es que en esta obra también la tecnología (el robot) nos juega un papel que pudo trabajarse más. Pues, aunque hay que comprender la paradoja de “encarnar” la máquina, el debut de la niña que representó a “Uver” no parecía tener muy claro quién o qué era. Al final, la valentía y honestidad de las respuestas de un niño del público nos recuerdan que el teatro es para ser libres y olvidarnos un poco de tanto formato: recordatorio que habría que tener presente pues la burocracia de los agradecimientos rompe con toda la magia y ambiente que las obras lograron construir.

Fotografías cortesía de ISC

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