160 años del lápiz
Plásticas

160 años del lápiz

El 30 de marzo es el día del lápiz, y eso nos hace celebrar uno de los inventos que han acompañado al hombre culturalmente. Hoy en día existen diferentes tipos de lápices para cumplir diferentes funciones, incluyendo la facilidad de uso en piezas artísticas por su facilidad o falta de ella en difuminar su trazo.

El lápiz se inventó a partir del descubrimiento del grafito, desplazando métodos de escritura como tintes de hojas, huevos y carbón. Poco a poco se fue estilizando la herramienta que hoy utilizamos, y su fórmula final es una mezcla de grafito, arcilla y agua. Esta mezcla se cocina, tritura y compacta para crear una mira que luego es cubierta con madera.

Actualmente, empresas como Grupo Fila Dixon, fabrican 600,000 lápices diarios.

Así que para celebrar, compartimos cinco datos que probablemente no conocías sobre el lápiz.

– La primera persona en agregarle un borrador al final del lápiz fue Hymen Lipman, el 30 de marzo de 1858, por este hecho es que internacionalmente se reconoce el 30 de marzo como el día del lápiz.

– Uno de los antecesores al lápiz es el estilete, que consistía en un palo de metal que los romanos usaban para raspar el papiro.

– Con los más de 200 millones de lápices que empresas como Grupo Fila Dixon producen al año, se podrían dar ¡12 vueltas completas al planeta!, mientras que acabándonos el grafito de un lápiz pintando una línea, ésta tendría una longitud de 57 kilómetros.

– En la escala que se diferencia con las letras B y H, los lápices identificados con H son más duros y suelen ser más utilizados en dibujo técnico, mientras que los identificados con B son más blandos y se usan preferentemente en dibujo artístico (especialmente para sombreado, ya que son mas susceptibles al difuminado).

– Un lápiz que tenga mas arcilla que grafito es más resistente y escribe claro; y un lápiz que tiene una cantidad mayor de grafito que de arcilla es un lápiz que escribe oscuro.

¡Gracias a Grupo Fila Dixon por los datos curiosos!

Volteo hacia arriba cuando paso abajo de un árbol, tengo palabras favoritas para pronunciar, leer y escribir. Me gusta la cultura callejera: la que se escucha en una conversación ajena, o en la mezcla de géneros de un músico local.

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