#FICG33: Un traductor, siempre hay alguien que necesita ayuda
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#FICG33: Un traductor, siempre hay alguien que necesita ayuda

Fuimos al FICG 33 y vimos ­Un traductor, aquí les compartimos una breve reseña, nuestras impresiones y puntos de vista. Al final pueden encontrar los horarios y sedes donde será exhibida la película.

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Un traductor es una película hecha en coproducción entre Cuba y Canadá. Esta cuenta la historia de Malin, un profesor de literatura rusa radicado en Cuba. La trama arranca a finales de los años 80, justo cuando el gobierno cubano decide cerrar temporalmente la facultad de literatura rusa y enviar a los maestros al hospital, para que ayuden a facilitar la comunicación entre doctores y pacientes rusos, afectados por el accidente de Chernóbil. Es así que los “grandes” profesores se convierten en “simples” traductores del español al ruso a todos los afectados.

Este es uno de los grandes temas que toca la película, como nos lo sugirieron los directores del film —quienes estuvieron presentes durante la proyección—, los hermanos cubanos Rodrigo y Sebastián Barriuso:

La adaptabilidad humana, el “deber de hacer más” y el no perder el “estamos vivos, pero hay alguien que necesita ayuda”.

De ahí la importancia del personaje principal, Malin es de clase media alta, tiene un BMW, una casa, un gran sueldo y hasta bonos para gasolina. Isona, su esposa, trabaja como curadora y artista en una galería y también la va bastante bien económicamente. La vida “casi perfecta” de Malin se ve interrumpida por la necesidad de ayudar.

Esta problemática me parece lo más valioso de la película, en este caso es “obligación” por parte del gobierno: dejar de hacer lo que tanto ama y disfruta, dar clases, por ayudar a salvar vidas. De la Universidad al Hospital, de convivir con alumnos a convivir con niños rusos afectados por el accidente de Chernóbil.

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La puesta en cámara es excepcional, el uso de cámara en mano y los planos cerrados abonan a la sensación de inestabilidad, de frustración y de impotencia a la que se enfrente Malin, extraordinariamente interpretado por Rodrigo Santoro. La puesta en escena también aporta para recrear la década de los 80 y principios de los 90, el hospital repleto, la casa de Malin y la Universidad cubana.

Otro de los personajes que construye esta historia es Gladys (Maricel Álvarez), una enfermera argentina que salió de su país por la situación política y fue a Cuba porque ahí estaba “el mejor sistema de salud en el mundo”. Gladys y Malin se enfrentan constantemente a lo largo del relato, pues tienen concepciones diferentes de su responsabilidad para ayudar al otro, para aportar su “granito de arena”.

Me parece un gran acierto por parte de los directores que dedicaran una gran parte de su película a presentar a Malin, su personaje principal, no tienen prisa, pues saben que es un personaje complejo y eso abona a la sensación de universalidad. Ya lo decían los mismos directores: ocurre en Cuba pero podría ocurrir en cualquier rincón del mundo.

Un traductor es un drama complejo, inmersivo y bien construido. Podría llegar a retar al espectador y hacer que nos cuestionemos nuestros complejos de superioridad y nuestro “intelectualismo”. Al final, todos vamos juntos en este tránsito y todos, en algún punto, necesitamos ayuda:

Siempre hay alguien que necesita ayuda.

Por el momento, esta película no cuenta con tráiler, pero les dejamos un clip que se presentó para el festival de Sundance:


FICG 33: ¿Cuándo y dónde?

Dom 11 de marzo, 17:50 hrs. @ Cinemex Sania 9

Lun 12 de marzo, 20:00 hrs. @ Cinemex Sania 9

Un simple tejedor de chaquetas mentales.

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