Para pensar, las neuronas deben chocar
Artes Escénicas Teatro

Para pensar, las neuronas deben chocar

Por: Nidia Corona

Este 8 de enero del 2017 presenciamos la obra Colisiones ejecutada por el colectivo Cardumen Teatro.

Actuación: esa necesidad de escuchar y ser escuchado. Este arte se identifica por la búsqueda de curiosidad del espectador y, a diferencia de otros, de convivir con la cuarta pared: el público.

En esta obra  nos proponen algo interesante: situaciones reales y sinceras con las que cualquier persona se puede identificar. El manejo del cuerpo, voz, gestos y la interpretación de estos chicos nos robaron sonrisas y una que otra lágrima. El ambiente se desarrolla con pocos objetos pero con personajes definidos que inspiran confianza y sencillez.

La obra se desarrolla a partir de historias que se relacionan con el arte y la ruptura de estereotipos, historias de temas actuales donde los personajes se entrelazan temporalmente y luchan por la búsqueda de sensaciones y sentido de vida, cada personaje tiene objetivos específicos que los llevan a tomar decisiones que pueden terminar en explosiones para terminar un ciclo y comenzar otro, es decir Colisiones.

Es una puesta en escena con diálogos comprensibles a simple vista por cualquier público, pero con un trasfondo diferente. Se utilizan analogías que nos llevan a recordar nuestra propia vida al instante, los actores son firmes, retadores y muy simpáticos.

El observador pasa a ser observado y viceversa, el público entra al juego y se vuelve un títere más de emociones de estos chicos, en esta propuesta la vergüenza se deja atrás para generarle al público un viaje interno para ” irse y luego regresar ” como ellos mismos lo plantean. La adrenalina está presente en los actores y lo transmiten al público, ya que la actuación no es simplemente una conversión, sino generar un sentido de pertenencia y existencia a su personaje, los actores son pasionales y arriesgados. La música se crea con una guitarra en vivo durante toda la obra, que cambia según sea el momento, con subidas y bajadas.

Los actores nos muestran una inocencia interrumpida, es decir buscar un sentido de vida a través de choques, explosiones emocionales y sorpresas que nos hacen cambiar y sentir que estamos vivos, la obra sucede con juegos temporales en donde los actores pasan a ser espectadores de sus mismos relatos, por momentos ellos se quedan inmóviles escuchando, estáticos pero dinámicos, su convivencia interna sobre el escenario se rige con base en las  reacciones y sensaciones que ellos mismos se causan y se observan, ellos nos dejan ver su transparencia jugando con el tiempo y las escenas , ya que esta obra cuenta con un solo acto pero con varias micro escenas, las vidas e historias se entrecruzan al final y es donde este impacto los une para volver a nacer y seguir viviendo.

Y  así, en el momento en el que el público siente lo mismo que el actor está sintiendo, la obra se convierte en una obra con sentido que dejará al espectador formulándose preguntas, que al final de cuentas ésta es la finalidad de los artistas.

Reparto :

Blanca Álvarez
Miguel Ángel Plasencia
César Rodríguez
Haydé Godoy
Karen Sánchez
Diego Castañeda
Cynthia Olivar
Nancy Martínez

Director:
Francisco de la Torre

Dramaturgo:
Manuel Barragán

Iluminación:
Ignacio Aréchiga

Guitarra:
Edgar Méndez

Fotografías por: Teo 

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