CadáverCadáver Exquisito
Artes Escénicas El Filete Teatro

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El pasado jueves fui al foro de Bellas Artes de la Universidad de Sonora a ver la puesta del maestro Rennier Piñeiro, que está a cargo del grupo de alumnos de quinto semestre.

La puesta en escena relata de una manera interactiva y dinámica  la vida del fotoperiodista Kevin Carter que ganaría un Pulitzer con aquella foto que le dio la vuelta al mundo de una niña en Sudán acechada por un buitre, después de una vida de excesos y fama, Kevin se suicidaría.

Rennier parte de la sala de espera de un aeropuerto, los pasajeros sólo poseen maletas rosadas, el beat proviene de una guitarra eléctrica de uno de los actores, el sonido está vivo y es repetitivo, los pasajeros pasean de situación a situación y por momentos se congelan.

Carter está por perder el avión Ave 221 que lo llevará a su mejor foto, los buitres  son dos elegantes catrines que defienden la filosofía de la carroña, “nosotros no somos asesinos, tan sólo vemos un festín donde los demás ven basura”, somos pacientes, nos gusta tener modales en la mesa y esperar por la comida.

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Un corifeo sexy y vivaracho nos cuenta sin remordimientos lo que se  desató en Kevin después de esa foto, pesadillas, pensamientos vagos, tortura mental, consumo de drogas a granel, mujeres y excesos. Kevin, ¿qué paso con la niña?

Carter no soporta lo que su cabeza no puede procesar por eso vamos a la fiesta a buscar algún analgésico, una mujer se columpiaba sobre la tela de Kevin Carter como veía que aun pensaba en la niña fueron a traer la mariguana. Carter pierde la pelea contra sí mismo, el monóxido de carbono fue su salida, run, run, bye, bye, Bang-Bang Club.

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Ustedes se preguntaran y ¿qué tiene que ver Kevin Carter y Hermosillo? Como una historia norteamericana que sucede en Sudafrica puede conectarse con la realidad de un grupo de chamacos de un rancho norteño donde el narcoestado nos mantiene en una falsa tranquilidad y abundancia. Los niños que se mueren de hambre viven muy lejos de aquí.

Rennier desmenuza la historia y la llena de varios paneos simultáneos al rededor del eje principal de la puesta; el dialogo de Carter consigo mismo, el corifeo cruel que nos representa a través de nuestra apatía y falta de humanidad, el recuerdo de Karter de la niña/niño moribunda hecho personajes y el mismo Karter.

Rennier no sólo nos  involucra y nos hace culpables, él nos invita a reaccionar a la vida real, a darnos cuenta que ahora el lente en el que nos escondemos para no sentir pero sí para juzgar a los otros sin piedad es Facebook. Rennier nos recuerda con una puesta visualmente bellisíma a través del sarcasmo, la música en vivo y el pollo en barbecue que todos somos Kevin Carter, que a todos nos gusta el morbo, lo likeamos y lo compartimos pero seguimos sin hacernos responsables, que pasamos de voyeristas de closet a activistas de Facebook y a ti ¿te gusta?

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