Persona: Abrazando nuestra precariedad
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Persona: Abrazando nuestra precariedad

“Persona de Naga Collective es un proyecto apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes”

La especie humana es fundamentalmente social, siempre ha vivido en comunidades. […] el principio de cooperación es lo que realmente preserva a la especie humana de la extinción. [1]

-Tzvetan Todorov

Este sábado 18 de noviembre de 2017, el colectivo internacional (Finlandia, Noruega, Italia, México, Bélgica) de circo contemporáneo Naga Collective, presentó “Persona” en el Teatro Alarife Martín Casillas. Esta obra se sitúa dentro del primer día de actividades del Festival Internacional de Circo y Chou de México (FiCHo), que llevará a cabo en nuestra ciudad del 18 al 26 de noviembre.

Desde el primer instante, Persona nos indica de qué va: cuatro protagonistas se sientan a la mesa para compartir un poco de té: uno de los rituales cotidianos que denotan nuestra necesidad relacional, nuestra vida en común, nuestra capacidad para conectar con la otredad. Es de esta manera que se utilizan los componentes del lenguaje circense para exponer nuestra precariedad, nuestra vulnerabilidad, nuestra necesidad de cooperación y de vida en común: ¿acaso ya se nos olvidó que somos una especie meramente social, interdependiente, precaria?

Y es que pareciera que en pleno 2017 seguimos empecinados en nuestra burbuja, influenciados (¿oprimidos?) por las políticas neoliberales: mi auto, mi bici, mi celular, mi computadora, mi perfil de Facebook, mi cuenta de Netflix, mi espacio personal, mi calle, mi casa. Ya lo decía Todorov:

No se puede describir a la sociedad o a la población como una colección de individuos. Y este dato ha sido olvidado en la doctrina neoliberal.[2]

Es por esto que desde mi punto de vista, las imágenes presentadas en Persona son particularmente poderosas en nuestro presente: la protagonista cuelga de la cuerda, sola, vulnerable, frágil y expuesta, pues depende exclusivamente de sus compañeras que la sostienen. Después, las cuatro artistas se unen para formar un solo cuerpo: todas son codependientes, si una tropieza, todas caen. Luego de forcejear un poco, una de las intérpretes se arroja al suelo mientras su compañera la “pisotea”, una sutil manera de recordarnos que para que el otro quepa tenemos que ceder: cooperar, ayudar. Y eso implica aguantar, resistir, caer para permitirle el paso a los demás. Este emotivo momento culmina cuando una —pisando a la otra— pregunta:

  • Do you love me? (¿me amas?).  ¿Aunque sea molesta?, ¿aunque sea enfadosa?, ¿aunque sea …?

En todos los casos, la respuesta es afirmativa.

La estética relacional propuesta por Naga Collective no podría ser más pertinente en el presente de nuestro (¿mundo?) país, un llamado a reconocer nuestra precariedad:

No es que primero nazcamos y luego nos volvamos precarios, sino, más bien, que la precariedad es coincidente con el nacimiento como tal (el nacimiento es, por definición, precario), lo que significa que importa el hecho de que un niño pequeño vaya a sobrevivir o no, y que su supervivencia depende de lo que podríamos llamar una «red social de manos».[3]

Es justamente reconociendo esta precariedad que poco a poco nos daremos cuenta lo que ella implica: “el hecho de que nuestra vida está siempre, en cierto sentido, en manos de otro; e implica también estar expuestos tanto a quienes conocemos como a quienes no conocemos […] la dependencia de unas personas que conocemos, o apenas conocemos, o no conocemos de nada.” Esta red social de manos que las Naga Collective muestran en escena: ellas no tienen miedo de mostrarse vulnerables, frágiles, solitarias. A fin de cuentas saben que sus compañeras están ahí para apoyarlas, para recibirlas, para confortarlas.

Es así que Persona nos invita a dejarnos llevar, a no temer a nuestra vulnerabilidad, a conectar con la otredad, a construir una red social de manos. Después de todo, como bien apunta Judith Butler, “si queremos ampliar las reivindicaciones sociales y políticas respecto a los derechos a la protección, la persistencia y la prosperidad, antes tenemos que apoyarnos en una nueva ontología corporal que implique repensar la precariedad, la vulnerabilidad, la dañabilidad, la interdependencia, la exposición, la persistencia corporal, el deseo, el trabajo y las reivindicaciones respecto al lenguaje y a la pertenencia social”.[4]

Al final, pareciera que las Naga Collective es una simple obra de arte cuyas protagonistas presumen su elasticidad, su habilidad para sincronizar sus movimientos, para trepar telas y cuerdas. Pero no subestimemos nuestra inteligencia: en realidad nos están invitando a abrazar nuestra precariedad; solo así lograremos conectar, construir una red social, una comunidad.

Gracias a las artistas por su entrega, su honestidad y su compromiso con nuestra realidad y con su público. ¡Vamos al FiCHo!

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BIBLIOGRAFÍA

[1] “Tzvetan Todorov: ‘La democracia consiste en limitar el poder’”, Gatopardo (blog), el 13 de marzo de 2014, https://www.gatopardo.com/reportajes/tzvetan-todorov/.

[2] Ibíd.

[3] Judith Butler, Marcos de guerra: Las vidas lloradas (Editorial Paidós Mexicana, 2010), 30.

[4] Butler, 15.

 

Un simple tejedor de chaquetas mentales.

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