Un Changarro de Historias

Un bastón anímico a la distancia

Columnista: Elías Leonardo

Fue mi editora hace muchos años en un diario de la Ciudad de México, posteriormente su columnista en un medio digital de Morelos. Aprendí bastante bajo su liderazgo. Una lección que le absorbí tiene que ver con compañerismo.

Gusta de vestir bien, de verse y saberse elegante. Desde un perfume que obligue a prestarle atención hasta unos tacones finos que se escuchan a cinco kilómetros de distancia, Tita disfruta su personalidad. Está fascinada con ser así. Pero su imagen no es excusa para tratar con desprecio ni altivez a nadie. Bueno, siempre nos lo precisó con acciones y no con palabras. Por ejemplo, cada vez que salía a comprar un café en una plaza comercial ubicada junto al edificio donde trabajábamos, nos invitaba. Y cuando digo “nos”, me refiero también al personal de limpieza y mantenimiento. Íbamos todos en bola sin distingo de oficio o jerarquía.

Ha transcurrido demasiado tiempo de habernos topado en el ejercicio periodístico, pero esa mujer sigue teniéndome estima. Tita fue una de las primeras personas en contactarme desde el extranjero minutos después de las 13:14 horas del 19 de septiembre.

Con la certeza de que no habito en Ciudad de México, mi gran leona que nunca duerme, mi lugar de origen, sabe que estoy lejos de mi barrio, de mi gente, por tal motivo actuó para ofrecerse como bastón anímico a la distancia, pues tiene información de que “chilangos” que radicamos en otras entidades o países enfrentamos dificultados para comunicarnos con familiares y amigos debido a afectaciones en sistemas de comunicación.

Desde algún rincón de Estados Unidos, tan elegante como es, con sus tacones, Tita no dejará de ser bastón de todos aquellos que cruzó en su camino.

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