Un Changarro de Historias

Separados pero unidos

Columnista: Elías Leonardo

Hemos estado en contacto porque trabajamos de manera conjunta en un proyecto editorial que traemos entre manos.

¿Escribí “manos”?

Al enterarnos de lo que ha sucedido en la Ciudad de México, específicamente en los barrios que nos vieron crecer, nuestras manos se ofrecen a apoyar en todo lo que se pueda y esté a nuestro alcance. Para nosotros no es fácil, no es sencillo, pues estamos lejos de las zonas afectadas, sin embargo, queremos ayudar.

Ah, les presento a Edmundo, amigo ilustrador que radica por temporadas en Europa. Y su servidor radica en Playa del Carmen.

La cuestión es que, sin ponernos de acuerdo, aunque lo pareciera dada la reacción, él se mueve a diseñar monitos con mensajes de aliento, mientras que yo me pongo a teclear relatitos y frases de ánimo para que nuestros amigos en la ciudad nos hagan favor de repartir entre quienes requieren con urgencia un abrazo ilustrado o escrito por parte de los que estamos lejos.

Edmundo y yo evitamos preguntarnos mutuamente cómo estamos, cómo nos sentimos. Nuestras lágrimas se encuentran en labores de apoyo. Nuestro llanto es respuesta no solicitada.

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