Un Changarro de Historias

Gratitud a un trato inexplicable

Columnista: Elías Leonardo

Desconozco si así se comporte con otros, pero conmigo es grosera y majadera. Puede tardarse un año para responder a un saludo. Pedirle que sea educada y cortés es una absurda petición, o eso parece, pues ni un “hola” obsequia. Es berrinchuda, testaruda. Es insoportable. Reitero que escribo según como me va en la feria.

No, no dormimos juntos ni muchos menos. De hecho, es curioso que, según ella, me estime y aprecie. ¡Imagínense si le cayera mal!

Su carácter contrasta mucho con su rostro. Es guapa, muy guapa, pero sobre todo posee faz enternecedora, angelical. Le basta con sonreír para expresar que es de las damas que no rompen ni un plato. Bah.

¿Saben? Es la mejor editora deportiva que hay en este país. Y es una lástima, vaya paradoja. ¿Por qué? Porque también tiene talento con la pluma. Ella no tiene noción de lo que pienso acerca de sus cualidades para escribir, pues es imposible dirigirse a su rígida persona, sin embargo, tiene una sensibilidad especial.

Desde el 19 de septiembre hasta la fecha, días de angustia, me ha brindado dicha sensibilidad. Claro, a su manera, con su congruente trato hacia mí. Se asoma en mis redes sociales para dar likes, leer, sumarse en compartir información.

Imagino, porque con ella hay que imaginar todo el tiempo, que observa su monitor con llanto y corazón en la mano. Imagino que la realidad que nos sacude, se ha depositado en su búnker ofrendándonos una lágrima, una palabra, una oración, un pensamiento.

En lo particular agradezco sus “likes”. Primero porque me confirma que está bien y sigue de pie. En segundo lugar, porque estamos en sintonía para apoyar a la banda.

Sigo sin tener certeza respecto a los motivos para que Llanely sea así conmigo. Lo que sí sé es que está de mi lado, con los nuestros, con la gente que nos necesita. Y eso es lo que importa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *