Un Changarro de Historias

La magia de una cabina para un corazón bateado

Columnista: Elías Leonardo

Suena el claxon. Han llegado por mí. Es Erick, amigo y compañero de radio en el programa deportivo que conducimos lunes y viernes. Como no tengo auto, él se toma la molestia de pasar a recogerme. Solemos aprovechar el tiempo del trayecto hacia la estación para intercambiar temas o noticias que habremos de comentar al aire.

Toda vez que abordo su coche, parlanchín como es, empieza a bombardearme con puras “buenas nuevas” para el programa de hoy. Debido a que está por comenzar el Torneo de Apertura en la Liga Premier (Segunda División profesional), me comparte todo contento que nos acompañarán en cabina director técnico y jugadores del equipo, pues en su opinión este año sí se nos hace soñar despiertos con el ascenso.

-Nhombre, se armó buen plantel. Canijo, me cae que ahora sí tenemos un equipo más fuerte, más competitivo. ¿Tú qué tema traes para ponerlo en la mesa?

-Mi corazón.

– ¿Qué?

-Todavía no sé si está dolido o enojado.

– ¿Qué? No te entiendo.

-Que a mi edad ya el corazón no se rompe, pero sí reacciona de maneras extrañas que no logro discernir aún.

Entonces le cuento que hace algunos minutos recibí una llamada que consistió en escuchar la voz de la mujer que quiero, vaya, que amo, diciéndome con claridad combinada con un toque de frialdad que muchas gracias por participar, que declinaba a mi propuesta de formar una familia juntos, que adiós.

Por suerte para todos, mi situación se presta para matar dos pájaros de un tiro.

Se nos ocurre iniciar el programa con Si te vuelves a enamorar como música de fondo, canción de Bronco, grupo que se presentará próximamente en Playa del Carmen. Con la rola propiciaremos que nuestros invitados se suelten, y es que ya se sabe que los futbolistas tienen dificultades para expresarse de forma oral, ya sea por su lenguaje limitado o rigidez de discursos retóricos dominados a la perfección. Así que los pondremos a cantar. De paso, en lo particular, aprovecharé para que mi tragedia sea una comedia; nuestro público está acostumbrado al humor, por consecuencia humor tendrán.

Cabe la posibilidad de que, pese al ejercicio, tarde en identificar el sentimiento derivado de haber sido bateado a los 35 años con la construcción de una ilusión derrumbada en un tris, sin embargo, tengo la certeza de que confirmaré una máxima que muchos amigos locutores me han dicho sobre el micrófono: que la radio es mágica.

Será una charla futbolera, aunque también apunta a ser beisbolera conmigo como la bola conectada con fuerza para un cuadrangular teniendo la casa llena.

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