El silencio perfecto: Clausura #MET2017
Artes Escénicas Teatro

El silencio perfecto: Clausura #MET2017

Por: Andrea Esparza

El pasado 09 de Septiembre se presentó en el Teatro Degollado la obra El Silencio Perfecto, actuada por Patricia Ortíz y Quy Lan Lachino; a su vez tuvo lugar el cierre de actividades de la Muestra Estatal de Teatro en el estado de Jalisco.

El jurado en esta ocasión estuvo conformado por Sandra Muñoz, licenciada en literatura dramática y teatro, así como por Saúl Enríquez, y Juan Francisco Vázquez Gama, ambos directores dramaturgos, encargados de seleccionar a los participantes que destacaron en los diferentes rubros del teatro: Luis Fernando Navío Cano (Nano Cano) reconocido por diseñar la iluminación de la obra Las lagañas de Oetl Aristeo Mora de Anda por Ciudades imposibles; por diseño de vestuario a María Lucía y a Valentín Galbo por música original en la puesta El gran dios Brown.

En la categoría de escenografía se reconoció a Luis Manuel Aguilar (El Mosco), mientras que la compañía Opcional recibió el  reconocimiento por dispositivo escénico gracias a Ciudades Imposibles; Giselle Restelli y Carolina Ramos fueron reconocidas como mejor co-actrices  por National past time y Kärlek respectivamente, y como mejores actores se mencionó a César Tena y Elvan Castellano González. Por dramaturgia original a Gilberto Casas Zavaleta mientras que la mejor producción y dirección fue para Mauricio Cedeño Huerta; al final el jurado decidió que Las lagañas de Oetl sería el montaje que representaría a Jalisco en la muestra estatal de teatro de occidente “por su discurso contundente, estética, ritmo e interlocución con los espectadores”.

La interpretación silenciosa

En el techo del escenario, se observaban hileras de focos que iluminan la anchura del suelo dónde Patricia y Quy comienzan a correr de extremo a otro, primero hablando para sí mismas, y después lanzando interrogantes y frases al aire con una naturalidad como si esperaran una respuesta anticipada.

Comenzaron a llenar el suelo con arena, con vuelcos en su comportamiento, con actitudes que simulan la desesperación, mientras se lanzan entre ellas una máquina de escribir antigua e interactúan con la misma como si su vida dependiera en ese momento de escribir, pero sólo es el comienzo.

De pronto lo que era un escenario habitado sólo por ellas y el silencio, se convirtió en un campo arenoso con estructuras que aparentan siluetas de torsos, simulando cuerpos en fragmentos a medio enterrar, mientras que una voz proveniente de una grabación surrealista se cuestiona el significado de nación, de lo que la define como tal, los derechos y obligaciones que tiene una nación, y que una de esas por ejemplo, era que la gente que moría debía ser enterrada en la tierra de su nación.

El ambiente se tornó serio y reflexivo, pero no quedó ahí, la voz que ambientaba el escenario, invitaba a recapacitar acerca del proceso de la muerte, en específico de la función y composición del ataúd, de cómo éste tiene barnices y herrajes que con el tiempo se convierten en un contaminante para el suelo, lanzando con ello una idea al aire para replantearnos alternativas  que pudieran darle solución a la demanda de sepulcros y de esa manera vincularnos con la naturaleza:

“Esto, -narraba la voz de un hombre- que por medio de cápsulas hechas de almidón cien por ciento degradables, las personas podían escoger que tipo de planta o árbol les gustaría ser, visualizando así una opción utópica pero factible de lo que podría ser en un futuro los bosques memoriales, lugares donde los niños podrían aprender sobre la naturaleza, el destino de la materia y el respeto a la muerte.”

Posterior a eso se cerró el telón, quedando ambas intérpretes delante de él, bajo el resguardo de una sombrilla y relatando su experiencia como viajeras en lo que parecía la travesía de cualquier migrante.

Para el último acto, había una estructura cúbica de metal al fondo del escenario, con paredes de tela blanca por donde las actrices pegaban el cuerpo, simulando formas salidas de un sueño, mientras al frente del escenario se encontraba una cama, una lámpara y una pared de cajas de cartón que dividía el escenario donde ambas actrices interpretarán un monólogo, repitiendo constantemente las frases:

“Debí colgar cuadros en las paredes mientras pude”
“Me dijeron que el rosa me quedaba bien, que debía utilizarlo, me dijeron que podía salir con el hombre que yo quisiera”
“Debí llenar la casa de plantas mientras pude”

Manifestando así cómo en ocasiones las personas nos adentramos en nuestra mente y dejamos de lado cosas que suceden en nuestro entorno. El soliloquio fue mutando de reflexiones hasta acciones que se apilaban y contrastaban, desde tender la cama, quitarse los zapatos o acomodar las cosas próximas a ellas, así varias veces hasta que el telón toco el suelo.

Nuevamente el escenario mutó para darle paso a una pantalla blanca, dónde se  proyectaba un bosque verde, mientras las actrices aparecían en la proyección caminando entre las ramas y las plantas siguiendo un camino hasta salir de escena, dejando detrás a un bosque lleno de vida y a un público atento que respetuosamente no interrumpió la interpretación llenando el primer stand, los palcos, y algunas de las últimas gradas.

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