BRUTA: Lo mejor y lo peor de mí, por primera y última vez
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BRUTA: Lo mejor y lo peor de mí, por primera y última vez

Por: Violeta Castro y Valeria Estrella / Compañía Cabaret Capricho

Después de la función de Bonito del día anterior, se alivianó un poco el nervio. Todo había salido muy bien: teatro lleno y un publico maravilloso, de esos que a uno le da felicidad ver y abrazar, el barco Caprichoso en la MET ya había zarpado…

Salimos de casa con el FiCHolito (carrito de la compañía) lleno de cosas ¡hasta por arriba del techo! Llegamos como a las 10:30am al LARVA para empezar a montar,  ya estaba todo el equipo trabajando desde muy temprano. Instalamos en un par de horas los aéreos, el slack line, el marco, el teclado y todo lo que necesitábamos para la función, todo iba marchando bien y a buen tiempo hasta que nos dimos cuenta que habíamos olvidado la tela para el marco y algunas otras cositas…

Salimos a comer y regresamos a casa por ellas. A las 2pm volvimos a trabajar, era la hora de acomodar la iluminación y los trucos de magia, no sabemos por qué pero casi siempre cuando se acerca la hora de empezar el espectáculo se nos pasa el tiempo más rápido. Eran las 4:20pm cuando empezamos a correr y a preparar los últimos detalles… llenar los jarritos de agua, poner el alcohol en el marco, acomodar las cosas que vuelan, los micrófonos, recordar las entradas y los cambios por las cuestiones del espacio… etc.

Nos fuimos a maquillar y cambiar mientras los demás seguían haciendo el trabajo en el escenario… Justo antes de salir hay un ritual que siempre hacemos antes de función con todo el equipo, nos agarramos de las manos en circulo, nos miramos, nos damos unos besos, nos agarramos las nalgas y nos decimos “Lo mejor y lo peor de mí por primera y última vez” seguida de: “Sé tu mismo, ya ni modo”.

La primera frase enseñada por César Omar (Director de la Compañía). Es la que durante 10 años nos hemos repetido para nosotros mismos antes de cualquier presentación y la segunda frase enseñada hace poco por Selene González (Iluminadora de la Compañía) es la que nos recuerda que ya no hay nada que hacer…

Tercera Llamada!

Agarramos nuestras tacitas, platitos y antes de entrar a escena nos miramos y nos dijimos “Hay que escucharnos”, “calma”, “hay que divertirnos” pero los nervios estaban presentes y teníamos el pecho acelerado, salimos tarareando y pensando todavía en muchas cosas. “Bruta” había comenzado y una vez que comienza ya no hay marcha atrás, es como esa sensación de dejarte caer al vacío.

Todo iba bien hasta que los “trucos” en el slack line no salieron como los habíamos ensayado. Es difícil, sobre todo a esa distancia… el ritmo iba un poco lento pero intentábamos hacer lo mejor, al desmontar la tela nos dimos cuenta que el nudo estaba muy apretado y nos llevó más tiempo del que esperábamos en quitarlo, pero seguimos bailando y divirtiéndonos.

“Yo pienso que el día de la función puede salirte bien o mal no importa cuanto ensayes, ya sea por los nervios, el cansancio, tu ánimo, etc. hay muchas posibilidades, pero lo más importante es que está vivo, hacemos lo humanamente posible por que cada vez sea como la primera y última vez”.

-Violeta Castro

 

Estábamos listas para el espejo, la escena a la que llamamos “LSD” magia, flotación, suspenso. Es una escena divertida y a la vez difícil, porque no todo el publico la puede apreciar bien al mismo tiempo, ya que hay que estar moviendo el espejo al ángulo donde están sentados, es el juego de reflejar la mitad del cuerpo para parecer uno mismo, de esos que hacías cuando eras niño… empezaron a volar las cosas y desafortunadamente el hilo que hacía flotar un pie se reventó, a veces hay cosas técnicas que suceden y pues ni modo, hay que seguir avanzando.

Cuando llegó la hora de hacer el número participativo con el público empezó a agarrar más ritmo el espectáculo, habíamos ensayado e improvisado algunos versos en el ensayo con Paul (Amigo y Rigger) inventándonos nombres para que surgieran las palabras al inicio de la canción, esto ayudó a soltar la lengua para cantar unos buenos versos a “Saúl” (Participante del público). Los del equipo estábamos mirando detrás de la pierna mientras adelantábamos la siguiente escena… Saúl fue muy generoso con su participación. Amamos compartir con los espectadores, verles el rostro y sentir la fragilidad con la que ambos estamos en escena.

Siguió la divertida escena de la flotación, de ese deseo de volar, como cuando soñamos despegarnos del piso y no saber con exactitud cuándo va a suceder ni qué lo hace suceder. Esta sensación de ligereza y de dejarnos llevar: una escena como de película que técnicamente es muy difícil. Nosotras estábamos en escena pero detrás estaba todo el equipo que hacía que sucediera, hay un espectáculo atrás que el público nunca ve, tienes que estar en comunicación con todos, es un trabajo en equipo.

“Yo les puedo decir que Violeta tuvo una charla con el cielo y le dio chance de colgar sus juguetes aéreos en la nube más sólida que se encuentra al sur-poniente”

-Valeria Estrella

El famoso “rom-pom-pito” que no es rompompito… la verdad es que nos encanta beber pero no lo podemos hacer mientras trabajamos por eso mejor compartimos una rica agua de horchata con ustedes, ¿es teatro no?

Cabe recalcar que esta escena es una de nuestras favoritas. La primera vez que la presentamos salió un poco “accidentada”: casi nos rompemos, nos salimos de la luz (imagínense cómo se pusieron César y Selene), llegamos a la conclusión de que estábamos poseídas… o pudo haber sido ese rompope ¿que si era de verdad? En fin, eso nos inspiró a mejorarlo.

El número habla de las mujeres elegantes que empiezan a tomarse una copita, terminan muy borrachas y se convierten en chango, una escena que disfrutamos. Nos gusta la sensación que nos causa romper las tazas, aventar cosas y sorprender al publico, es muy liberador salir de los esquemas y disfrutar ser brutas sin juicios.

“Yo recuerdo con cariño a esta mujer que fue tan sorora, agarró la botella y a tragantón que le dio… seguro recordó lo doloroso que es tener el corazón roto… y mi abuelita que estaba entre el público, le brillaban los ojitos y pues claro de alguien yo tenía que heredar semejantes costumbres”.

-Valeria Estrella

Ya habíamos agarrado vuelito, estábamos a tres cuartas partes del espectáculo y después de brincar y gritar como changas, nos cansamos… pero eso es muy satisfactorio, cansarte estando ahí frente a todo el público, dar todo lo que tienes en ese momento: porque es real.

Hace 10 años nosotras ni imaginamos estar ahí juntas. Hay 10 años de diferencia entre nosotras, al mismo tiempo 10 años es mucho y no es nada… “las cortinas” como muchos llaman a las telas, es una escena que habla de lo que fuimos y lo que somos ahora, de la realidad al paso del tiempo, lo que se va llevando (como las fuerzas) y lo que va trayendo (como la celulitis).

“Yo espero seguir haciendo este número de telas por muchos años y a su paso decir… hace 15 años…  Hace 20 años… Hace 35 años… Hace 58 años… Hace 76 años…  Hace 87 años… y ya, la verdad no creo poder hacerlo por más tiempo.”

-Violeta Castro

Comenzó casi la última parte del espectáculo y nosotras… se pudiera decir que estábamos ahí presentes, pero en algún lugar desconocido que no sabemos explicar.

En esta parte nosotras ya no contábamos la historia, todo estaba en la imaginación del público, cada quien construía sus propias historias al ver las imágenes… y pues nosotras sólo nos echábamos agua con pintura en los pies, dibujábamos, bailábamos y nos jalábamos los pellejos.

Pero de pronto hubo un momento muy emocionante porque vimos al público encandilados por la luz que estaba atrás de nosotras, ellos no se dieron cuenta pero la sombra de nuestras siluetas se veían increíbles, ¡eran como dos brutas gigantes encima de ellos! Aparte con esa música de rock que tanto nos gusta nos sentíamos, ¡guau! ¡Impresionantes!

Llegó el final del espectáculo, “se me está yendo todo”… el maquille que nos pusimos nerviosas (Violeta y Valeria) antes de la función frente a un espejo, ahora nos lo quitábamos poco a poco sin más frente al publico para dejarnos ver: cansadas, nerviosas, frágiles, con nuestras fallas y sorpresas, con todo eso encendimos el marco para dejarlo ahí, para verlos a los ojos, para ser nosotras nada más.

“Durante la residencia Brasileña decidí dejar que la vida me sorprendiera, desde entonces lo ha hecho y estar en la MET fue una gran sorpresa, actuar, estar ahí frente a todas y todos fue una gigantesca.

Estar en escena para mi siempre es una aventura, puede pasar todo y nada, pueden surgir emociones y momentos inesperados y es por eso que amo hacer Bruta, cada ocasión ha sido distinta, éste 3 de septiembre en la MET, no quedó exento, el proceso de montaje fue lleno de ingenio para solucionar cuestiones técnicas y adaptar Bruta al LARVA ya que esta pensada para teatros, somos un buen equipo, ahora veo que la comunicación, el conocernos y entender nuestras respectivas responsabilidades nos ayuda a poder hacer grandes cosas.

Para mi estar en escena es una de las cosas más hermosas de la vida, una herramienta única para expresar lo que te sale por los poros y no hay muchas palabras para decirlo y sacar esa parte de mi que la guardo y la transformo en risas, en tristeza, en conmoción y hacerlo con Violeta, siendo una dupla es aún más rico por que he aprendido a escuchar, a tener calma, a cuidarnos y rescatarnos de todas dificultades en las que solemos terminar, por que así es el payaso, salimos de ellas jugando, mirando, compartiendo.

Hasta ahora todo va bien y seguro irá mejor, gracias por tener fe en el clown, en el teatro y en las artes”.

-Valeria Estrella

Fotografías: Nidia Beltrán

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