La Corte del Rey en México
Música

La Corte del Rey en México

Por: Paco Pérez-Rul

Teatro Metropólitan, domingo 16 de julio del 2017, 3era noche de la residencia de 5 días sold out que King Crimson sostuvo en la Ciudad de México.

Al llegar al teatro, lo primero que alcanzo a divisar es la enorme cantidad de mercancía pirata que el ambulantaje defeño ha creado sobre el Rey Carmesí; playeras, tazas, peluches, sudaderas, cachuchas sobre los discos más emblemáticos de la historia de la agrupación. Los propios miembros de King Crimson han publicado en redes sociales videos y fotos sobre esta mercancía, no parecen molestos, todo lo contrario, admirados de la cantidad de cariño que este país tiene hacia ellos. Y es que la historia de King Crimson y México se remonta al ‘96, cuando vinieran en la gira del Thrak con la alineación del doble trío y sostuvieran una residencia por 3 días en el mismo recinto. Después vendrían en el 2003 a 4teto o doble dúo, donde fue abierto el concierto por Santa Sabina.

Todos esos conciertos marcados en la memoria de los presentes e incluso del mismo de King Crimson como así ellos mismos lo han expresado en sus diarios online.

La misma disquera DGM Live tiene en descarga gratuita la grabación en vivo de 21st Century Squizoid Man del ’96 en el Metropólitan, donde se puede oír a una sala llena coreando la mítica sección instrumental de la canción; el gozo a presenciar hoy es mutuo y profundo.

7:15 – tercera llamada y se hace escuchar la ya famosa grabación de Robert Fripp desde que la bestia comenzara a girar de nuevo por el mundo en el 2013:

“Use you eyes to tape and your ears to video” // “Usa tus ojos para video y tus oídos para grabar”

“Let’s have a good time!” // “¡Hay que pasarla bien!”

 

En otras palabras: hagámonos conscientes de que estamos por presenciar música que nos requiere a nosotros y nuestra energía para completar la experiencia. Esta ocasión, la VII encarnación de King Crimson es un octeto integrado por:

Mel Collins – Saxofones y flauta trasnversa.
Bill Rieflin – Teclados y polvo de hadas.
Jakko Jakszyk – Guitarra y voz.
Robert Fripp – Guitarra.
Tony Levin – Bajo, Stick y voz.
Jeremy Stacey – Batería y piano.
Gavin Harrison – Batería.
Pat Mastelotto – Trampas y botones.

Luces apagadas.

Silencio.

Y los elementos de King Crimson se hacen presentes en el escenario. Ovación por parte del respetable que ellos reciben sonrientes y de frente a la sala.

Acto seguido, toman sus puestos y se preparan.

No se andan con rodeos y suena Drumson Warning, de inmediato me percato del nivel de ejecución, atención e interplay que mantienen los integrantes de KC y de la aplanadora que representa el tener tres baterías, que en realidad se ven y suenan como un baterista con seis brazos y seis pies; muero de la emoción.

Inmediatamente después de finalizar con lo que sería la introducción a una noche épica, comienzan a sonar los acordes -como sierra inconfundibles- de Lark’s Tongue in Aspic 1, pieza que publicarán en el disco del mismo nombre en el ’72. La emoción sube de nivel, y es que estamos por escuchar la pieza más emblemática de la banda.

El viaje oficialmente comienza y se siente como me imagino que sería recorrer los anillos de Saturno.

Fripp, en su rincón, toca con gran precisión y audacia; improvisa, empuja a sus compañeros y a la música a base de un bagaje enorme de sonidos y recursos que van de los más distorsionados y diabólicos hasta los más hermosos sonidos etéreos; aunque lo podemos ver sentado muy serenamente con su perfecta técnica e incluso alguna vez podemos ver que sonríe, escuchamos y percibimos a una bestia sonora gigantesca y en plena forma a sus 71 años, elocuente y lúcida que no dará cuartel ni tregua en las poco más de tres horas de concierto.

Tony Levin, caballero de innumerables batallas y uno de los músicos más prolíficos del Siglo XX, miembro de KC desde el ’81, ejecuta bajo y stick con solidez y fluidez. El Metropólitan no es el mejor lugar para los graves y el ingeniero decide sacrificarlo para que pudieran sonar con claridad las tres baterías. Aun así, escuchamos y gozamos con él.

Después tocarán Cirkus y Vroom, piezas de la época del doble trío que hoy pueden ejecutar sobradamente con el octeto. El juego de pasar la nota originaria del Guitar Craft y que cualquier crimson alumni conoce es impresionante de ver cuando Mastelotto, Stacey y Harrison lo ejecutan con increíble maestría, poniéndonos la piel chinita y sorprendiéndonos más de una vez con los impresionantes pases que hacen los 3 bateristas, que en realidad son un solo monstruo implacable decidido a demoler el Metropólitan; empieza uno un remate, lo termina otro, ejecuta un ritmo uno a polirritmia con el otro. Hacen llamados que todos contestan; mientras Mastelotto dispara samples, Stacey toca el piano a la par y Harrison ejecuta brillantes ilusiones rítmicas.

La música es impresionante, y conforme avanza el concierto empiezo a sentir que no estoy enfrente de una banda de rock, sino a una brillante y autónoma orquesta que ejecuta los más desafiantes ritmos y sonoridades. Desde el repertorio psicódelico de antaño donde los mellotrones, el sax y la flauta toman papeles protagónicos, así como las brillantes y tolkianas letras que nos incitan a viajar por mundos desconocidos e imposibles; hasta el repertorio moderno, donde la marcada influencia impresionista y modernista nos recordará a Debussy o Stravinsky pero ejecutados y reimaginados por este increíble ensamble.

Continuarán Devil Dogs, Hell Hounds y Meltdown, hasta que llegáramos al punto medular de la primera parte del concierto, donde ejecutarán Radical 2, parte de las piezas nuevas que está ejecutando la banda y donde podremos escuchar a Jakko Jakszyk cantar en su propia voz, ya que el resto del tiempo esta “covereando” a todos los grandes cantantes que pasarán por la banda. Así como también tocar al estilo de las interlocking guitars desarrollado por Belew/Fripp desde los 80’s.

Seguirán con Level 5, pieza publicada en TCOL, aquí el viaje se acelera y la sensación de que la gravedad de un hoyo negro nos jala se hace presente, no queda más que dejarse llevar.

Entonces suena Islands, momento donde la música hace una de sus labores más impresionantes: viajar en el tiempo. Me remonta a tener 19 años y estar escuchando este disco en mi cuarto, audífonos puestos, acostado en el piso ya entrada la noche navegando entre las estrellas de la vía láctea; la emoción se apodera de mí, las lágrimas corren por mi rostro y me percato de la gran influencia que esta música tuvo y tendrá en mí, así como en la música que eventualmente crearía y crearé hasta el día de hoy. Abro los ojos y sé que no soy el único, la lista de melómanos/músicos que son marcados por King Crimson es grande y este episodio al cual mi mente viajó en el tiempo, sé con certeza que es compartido.

Cerrarán la primera parte del concierto con Indiscipline, canción del increíble disco Discipline donde por primera vez escuchamos a Jakko soltarse y apoderarse de la canción gritando al final un muy feliz ¡¡me gusta!!, aplausos, gritos, ovaciones.

Vámonos al intermedio.

Cerveza, discos, playeras y en la sala cuasi vacía suena un hermoso Soundscape grabado por Fripp en la mañana, genial detalle que ha venido haciendo en toda la gira. Se agradece el intermedio para tocar tierra y renovar energías para continuar con el tour de force que representa asistir a La Corte del Rey.

Presenciamos el regreso con Neurotica, continuarán con Dawn Song, Skirmish y Rupert, que da pie a uno de los momentos más portentosos de la noche y empieza a sonar Epitaph pieza del fabuloso ITCOTCK, Fripp al melletron, Wallace a la flauta, una sola batería suena por Mastelotto, Levin al bajo eléctrico, Rieflin al polvo de hadas y Jakszyk la canta impecablemente para después dar pie a Easy Money, rola que también es parte del disco LTIA y donde los tres bateristas nos ofrecerían un festín.

Interlude, Letters, Sailors Tale, Exiles, Talking Drum y LTIA 2 darían cuerpo a la segunda parte concierto, agotando nuestro aliento más de una vez. Es clara la sensación de que la música está en la sala y nos acompaña a cada uno de nosotros, el efecto de los celulares prohibidos es algo que maximiza la experiencia y concentra la atención en lo realmente importante en este momento: la música.

Starless comienza, y se hace escuchar la ovación, parte del genial disco Red y canción emblema de esta última encarnación de KC. La emoción sube y se siente la recta final del concierto.

A Fripp se le rompe una cuerda en la sección media, lo cual no generará ningún problema ya que Jakszyk se sabe todas sus partes y continúa hasta que Fripp conecta su backup guitar y Jakszyk con un caballeroso gesto le regresa la estafeta, para dar pie a la vertiginosa música y terminar con el hermoso tema de guitarra que suena a todo volumen y que más de uno tarareamos.

La banda se para y se despide, aclamación en toda la sala, los aplausos continúan llamando al rey, queremos más King Crimson.

La banda regresa para el esperado encore, la duda se manifiesta, y la pregunta de qué tocarán esta en cabeza de todos, el silencio se ve irrumpido por el mellotron de In the Court of The Crimson King, todo el público estallamos de alegría y coreamos con ellos. Seguirá 21st Century Squizoid Man, gritos y alegría al por mayor, todos la coreamos, lo cual no es algo precisamente bueno. Ya entrados en la legendaria sección instrumental, Fripp deja su solo y da paso a un increíble y tendido solo de batería por parte Gavin Harrison que arranca aplausos de todo el público y de sus compañeros de instrumento, retoman la sección instrumental que todos coreamos y gritamos.

La canción termina y por lo tanto el concierto.

Las luces se prenden, la exaltación es tanta, que pone de pie a los, la banda los recibe y por fin el ansiado momento, Levin saca su cámara al igual que Fripp y por fin podemos tomar nuestro preciado memento.

Prenden luces en sala, hora de irse a casa.

 

Fotografías tomadas del blog de Tony Levin en: https://tonylevin.com/

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