“Bruta”: el nacimiento de una feminista
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“Bruta”: el nacimiento de una feminista

“Bruta” se titula la pieza que Cabaret Capricho estrenó en la apertura de miércoles de circo y clown del Teatro Alarife, y en su presentación se lee lo siguiente:

Bruta · adjetivo/nombre femenino
[persona] Que no tiene inteligencia y por tanto conocimientos.
[persona] Que hace uso excesivo de la fuerza, la emplea sin control o comedimiento o se comporta de manera maleducada o desconsiderada con los demás.
adjetivo
[producto] Que no ha sido trabajado ni manipulado por el hombre.
[peso] Que es la suma de la parte útil y de la parte no utilizable.
[cantidad] Que no ha sufrido los descuentos que le corresponden.
adjetivo coloquial
[cosa] Que impresiona por su tamaño, lujo, costo, etc. formal noble bruto Caballo.

La obra entera es un proceso de transición por el que la mujer contemporánea pasa. Como si ese productobruto se puliera a golpes y raspones para terminarlo en un diamante revolucionario (ya verán).

Hay dos artistas en escena, que inicialmente juegan infantilmente sobre una cuerda. Cantan, ríen, coordinan coreografías… Se presentan como niñas: con inocencia que se llega a confundir con torpeza.

Cuando ella nació, Tom estaba Dios sabe dónde con Dios sabe quién. Pregunté a la enfermera si era niño o niña. Y dijo que era niña y lloré: Me alegra que sea niña. Y espero que sea tonta. Es lo mejor que una niña puede ser en este mundo. Una hermosa y pequeña tonta.
– Daisy, Great Gatsby

Entre números musicales, circenses y teatrales, van haciendo una crítica sutil al estilo de vida machista en donde la mujer debe entregar posesiones para poder ser parte de la vida del hombre, donde se compromete a servirle, tenerle la comida lista, renunciar a trabajo y carrera para dedicarle toda su vida y tiempo a él. Y entre risas y carcajadas, la crítica se vuelve más intensa.

I put a spell on you
Because you’re mine
You know I love you
I love you
I love you
I love you anyhow
And I don’t care if you don’t want me

El falso amor, la inocencia (ignorancia) en la que “debe” vivir la mujer y el constante ímpetu de empoderarse, hizo click con más de una espectadora. Pues nosotras sentimos, nosotras pensamos, nosotras somos.

Y la lucha social está en poder ser ese equilibrio entre belleza, delicadeza, sutilidad, elegancia y fuerza, resistencia, ímpetu, inteligencia. Que ninguno excluye al otro. Y fue justo así, con inocencia y fortaleza, que Violeta y Valeria, artistas, conquistaron al público, mostrándose como mujeres completas y recién feministas. Porque ser mujer y no ser feminista, debería ser una contradicción hasta biológica.

La obra se desarrolla como avalancha, pues el final es explosivo e inevitable. Cuando creen haber entregado todo de sí, que consta en collares, dinero, maquillaje, un vestido, una falda y una corona, nos damos cuenta que son más que eso. Es más, son todo menos eso. No caben en un marco, son rock punk, son sangre sin violencia, son naturaleza, son catarsis. Son lo que ellas quieran ser. Prenden en llamas todos los paradigmas que las aprisionaban y entonces ocurre lo más bello; más bello que el número musical, más bello que la coreografía aérea y que los sones con jarana… ocurre que, por fin, se dejan ser.

 

Fotografía: Carmen De La Torre

Volteo hacia arriba cuando paso abajo de un árbol, tengo palabras favoritas para pronunciar, leer y escribir. Me gusta la cultura callejera: la que se escucha en una conversación ajena, o en la mezcla de géneros de un músico local.

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