Entrevista con David Menes pt. II
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Entrevista con David Menes pt. II

Lee aquí la primera parte de la entrevista.

Una obra de Finzi Pasca encanta a quien la mire. Todo cae en su lugar en esas dos horas de espectáculo, y no podía ser por otra arte que no fuera el circo. El circo combina todas las disciplinas y las muestra fundidas en una sola, no distingue géneros, sino que los humaniza.

El circo es el espectáculo que nos permite expresarnos de la manera más libre posible.

Para mí, el circo es un espectáculo que incluye todo aquello que nosotros queramos utilizar de la realidad en un modo que sea sorprendente. Hay mucha interpretación, lo puedes llevar a donde tú quieras.

Hay muchas formas de entender ese circo y creo que en este momento en la sociedad estamos a punto de redefinir qué es el circo.

Eso nos gustaría a los cirqueros, porque de alguna manera cuando trabajamos con textos, con canciones, cuando nos vemos trabajando con músicos, siempre hemos sentido que somos diferentes; que no podemos limitarnos a sólo una especialidad. Tenemos que aprender a hacer algo de música, tenemos que aprender a recitar un texto, a bailar contemporáneo, ballet… Así que, para mí, en cuanto a la técnica, está claro que el circo es el espectáculo que nos permite expresarnos de la manera más libre posible

El clown y la parte agridulce de la risa

La belleza del espectáculo se balancea con las horas de trabajo que hay detrás de él. Después de pasar por su formación académica, David hace ahora malabares, contact, acrobacia, cyr wheel, y clown. Todas las disciplinas exigen disciplina al cuerpo: fuerza, equilibrio, práctica… pero el clown va más allá del cuerpo. Es una exploración y constante enfrentamiento a uno mismo. Es correr el riesgo de conocerse y después exponerse frente a cientos de personas.

Digamos que el clown es una disciplina muy introspectiva donde tienes que perder el miedo al ridículo. Fue duro tomar clases de clown. Igual que me sentía cómodo en el escenario, no me sentía cómodo entrenando clown. Lloraba después de las clases, me quedaba mucho tiempo tocado por el hecho de estar buscando mi clown, como decía yo en ese momento, que era muy gracioso al mismo tiempo de triste.

Esta humanidad que le pone a su trabajo, es un rasgo característico de David. Y al preguntarle de su búsqueda personal en esta arte que las incluye a todas, pude darme cuenta de que el circo no es sólo un encuentro artístico, sino que también lo es social.

Hay muchas cosas en mi cabeza, una es el circo y el desarrollo personal; tanto en niños como en gente con discapacidad. El circo en la educación, qué tanto puede aportar trabajarle un personaje a un profesor para que le resulte más inspirador a sus alumnos, que les dé ganas de aprender en lugar de quitárselas. Yo creo que ahí el clown puede hacer un trabajo excelente.

Creo que el artista en el escenario tiene una responsabilidad muy parecida a la que tiene el profesor en una escuela y que, si esos dos mundos se relacionasen, podría haber cambios muy grandes en la educación. Ese es uno de los proyectos en los que estoy trabajando, que es clown y educación, “la escuela como una compañía”.

Intentar introducir el circo en lugares donde no se ha hecho nunca para ver qué ocurre, para ver cómo la gente acepta o no acepta esta idea de lo imposible dentro de lugares recónditos.

Estos lugares recónditos no implican sólo el espacio, sino la mezcla de disciplinas que se integran en los espectáculos circenses. David habla de la moda, la poesía, la dramaturgia, pero también toca el papel del circo en la vida cotidiana de quien no necesariamente lo practicaría:

El circo te hace sentir bien; simplemente el entrenamiento -sin tener el deseo de luego presentarlo – es algo que mejora la autoestima, desarrolla el sentido de superación, te pone más fuerte que ciertas disciplinas deportivas, es algo que para mí es muy positivo y que poco a poco va a ir entrando en la vida cotidiana de la gente.

Así que bueno, ahí vamos, intentando que eso sea el futuro. Evidentemente no soy el único que piensa eso; toda la comunidad de circo está imaginando este tipo de desarrollo, porque sería bueno para nosotros, pero creemos que también sería bueno para el mundo.

Fotografía de: Isóptica

En Guadalajara, las iniciativas por aumentar la cartelera circense en los foros culturales han ido creciendo, acercando al público a esta arte escénica interdisciplinaria mediante festivales o presentaciones al aire libre. Así, encuentros en pro del arte reúnen a profesionales y amateurs en un espacio de formación e intercambio.

Precisamente fue en un evento del Festival Periplo, que pude acercarme a David para solicitarle la entrevista. Y el hecho de que profesionales como David Menes y Marco Paoletti, que se encontraban en la ciudad por su gira con Finzi Pasca y decidieran asistir a estos eventos locales, indica una apertura a conocer los entornos artísticos de los lugares que visitan y la humildad de aprender y enseñar a quien se cruce en ese camino de creación.

Por esto mismo, le pregunté cómo había percibido lo que había visto del trabajo local en el circo.

He podido estar en La Bodega!, he estado en Periplo. Son espacios que están bien habilitados para el poco espacio que tienen.

Evidentemente, como en todos los países; si no hay una inversión pública, es muy complicado porque todavía es un medio pequeño. Que el dinero venga del público todavía no es factible. Pero esperamos que, como en Canadá, haya una creencia de que es un arte como las demás y que hay que invertir en ello: hay que invertir en seguridad. Es una de las artes más peligrosas que hay, por lo tanto, esos espacios tienen que venir asegurados por profesionales, tiene que venir asegurado de cierta manera porque si no basta que pasen cinco años más para que todo el material se devalúe y empiecen a haber accidentes.

Humanamente, en la gente que está trabajando aquí, se ve mucha ilusión, mucho entusiasmo, proyectos muy bonitos: que los artistas se están haciendo ellos mismos crecer.

Tomada de: https://www.instagram.com/compagniafinzipasca/

Ya sea porque es un arte relativamente ‘nueva’, porque mezcla todas las disciplinas haciéndola más noble, o porque coincide en convocar a gente abierta y entusiasta del aprendizaje; el circo contemporáneo está tomando los corazones tanto del público como de sus ejecutantes.

Esto permite una convivencia y un encuentro más abierto, lo cual sin duda se verá reflejado en un crecimiento de la industria, siempre de la mano de espectáculos hechos más humanamente, donde todo el tiempo se recuerde que lo verdaderamente importante son las personas y la interacción que se puede hacer con ellas a través del arte.

Lee aquí la primera parte de la entrevista.
Tomada de: https://www.instagram.com/compagniafinzipasca/

Fotografía portada de: Luis Malibran.

Volteo hacia arriba cuando paso abajo de un árbol, tengo palabras favoritas para pronunciar, leer y escribir.
Me gusta la cultura callejera: la que se escucha en una conversación ajena, o en la mezcla de géneros de un músico local.

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