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Ampersan sin límites

Las luces del escenario nos recibieron dentro del espacio subterráneo del teatroVivian Blumenthalcon un atardecer en tonos naranjas y morados. El sol llegó cuando se abrieron las amplias sonrisas de los músicos en escena:Zindu CanoyKevin Garcíaal frente, sosteniendo las composiciones de su música que cumple diez años,Vico Díaz,Nirl CanoyHéctor Aguilarcomo músicos que ayudaron en la construcción de la telaraña que nos conectó en un mismo sistema esa noche de Miércoles Alternativo.

Ampersanlleva diez años haciendo música sin miedo, sin límites: tomando lo mejor de la música tradicional mexicana y sus instrumentos para hacerle un homenaje a nuestra historia mestiza; pero mezclándola con recursos tecnológicos y electrónicos que la música actual les pone al alcance.

La técnica vocal del dueto esprimigenia, no confundir con poco educada o poco trabajada. Al contrario, estudiada para responder de la forma en que responde cuando somos niños: abierta, sin miedo. Como en los sones tradicionales o cantos nativos. Por lo mismo, tiene el poder de conmover y resonar: es un reflejo de nuestras raíces y un vistazo a la historia de nuestro mestizaje (como se quiera ver: histórico, racial, personal, musical…). Su sonido es libre de máscaras y presunciones.

En el paso por los diez años y tres discos de la música deAmpersan

, se pudieron escuchar las canciones que más han hecho eco en los fanáticos comoColores,Noche de Fuego,SoñéyLa Flor de la Biznaga.Entre las sorpresas que prepararon para el concierto, estaban los visuales proyectados y la poesía musicalizada.
Ampersan es indefinible: saben rockear la jarana, saben declamar, saben rapear.

Todo este tiempo, en paralelo y frente al escenario, una niña de alrededor de siete años, bailó durante las dos horas del concierto. Así quería bailar yo, soltar el corazón, ponerme de cabeza, tirarme al piso y sacar todo lo que estaba floreciendo dentro de mí.
Te admiro, niña bailarina, por tener menos restricciones imaginarias y expresar lo que todos estábamos sintiendo en el clímax de conexiones entre música, poesía y México.

Volteo hacia arriba cuando paso abajo de un árbol, tengo palabras favoritas para pronunciar, leer y escribir.
Me gusta la cultura callejera: la que se escucha en una conversación ajena, o en la mezcla de géneros de un músico local.

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