Circo Danza

Un haz de luz atraviesa este oscuro panorama

Notar es un regalo. Es imposible comprender esto. ¿Cómo, por qué una Benevolencia Creativa sin fin, sin límite, se inclinaría ante nosotros y nos daría su confidencia?[1]
Robert Fripp
Notar es un regalo, dice Robert Fripp, pero, ¿realmente lo hacemos?, ¿realmente nos tomamos el tiempo y la disposición para notar lo que nos rodea?
Estos cuestionamientos me detonó la obra “Luz” —una propuesta que integracyr wheel, malabarismo y danza contemporánea— que se presentó este viernes 24 de febrero en el teatro

Jaime Torres Bodet.

Y es que aunque el nombre del evento sugiere la luz como protagonista, desde mi punto de vista el verdadero papel estelar es para la oscuridad. Es decir, ¿cómo notaríamos la luz si no existiera esta oscuridad?

En este sentido la oscuridad es elemental, puesto que nos permite apreciar esta luz, este pequeño brillo que llama poderosamente la atención en un contexto tan sombrío, tan opaco. Sin embargo, es importante recalcar que esa luz no sólo es capaz de atraernos individualmente, sino que hay más personas que posiblemente también la notan y es ahí donde se complica la situación. Entonces, dice Robert Fripp: “si notamos que algo es necesario, somos llamados a ocuparnos de ello: y medio comprometidos a hacerlo. Pero, aunque puede haber necesidad, no hay coacción.” [2]
En "Luz", dos personas inmersas en la oscuridad se reúnen en torno a un brillo que los llama, que los atrae y que los impulsa a ponerse de acuerdo, a unirse, a compartir después de un pequeño forcejeo. Pero lo más importante es que en ningún momento hay imposición, ni se actúa por obligación, sino por atracción, por convicción, por amor.

Personalmente encuentro belleza en las conexiones humanas y sus interrelaciones, en ponernos de acuerdo y unirnos por una causa. Sin embargo, a veces la unión nos es “impuesta” y no partimos de un punto en común, es por eso que —me parece— es necesaria la oscuridad, para facilitar el proceso de notar y así propiciar la unión, la comunicación. Para actuar en torno a una luz, a una idea, una situación, una problemática que nos llame.

Es así que en estos tiempos tan oscuros, realmente me ilusiona que existan artistas tan comprometidos con su realidad, honestos y talentosos. Esta propuesta me atrae de múltiples maneras: la mezcla de la danza con la música en vivo y sobre todo la coordinación de ambos bailarines, como si estuvieran flotando, totalmente fusionados, unidos, como si sus cuerpos no fueran individuales, sino colectivos.

Por último, me genera la interrogante: ¿hasta dónde llega nuestro cuerpo?, ¿es parte o aparte del mundo? Porque cuando decidimos dejar de lado el atroz individualismo que hoy tantos problemas genera, me parece que nuestro cuerpo no tiene límites, tal vez esas fronteras nos han sido impuestas. Ya lo dijo Foucault:
Mi cuerpo, de hecho, está siempre en otra parte, está ligado a todas las otras partes del mundo, y a decir verdad está en otra parte que en el mundo. […] El cuerpo es el punto cero del mundo, allí donde los caminos y los espacios vienen a cruzarse, el cuerpo no está en ninguna parte: en el corazón del mundo es ese pequeño núcleo utópico a partir del cual sueño, hablo, expreso, imagino, percibo las cosas en su lugar y también las niego por el poder indefinido de las utopías que imagino.[3]
En conclusión, esta presentación me invita a reflexionar sobre todas estas cuestiones. Aproximadamente 50 minutos de éxtasis espacial, corporal y colaborativo, un espectáculo que me deja con ganas de más: más colaboración, más comunicación, más interrelación, más conexiones, más ilusiones, más luz en este oscuro panorama.
BIBLIOGRAFÍA
[1] Robert Fripp, “Notar”, el 9 de julio de 2010.
[2] Ibid.
[3] Michel Foucault, “El cuerpo utópico”, enEl cuerpo utópico: las heterotopías, de Daniel Defert y Michel Foucault (Buenos Aires: Nueva Visión, 2010).

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