Amistad hecha música: La Guíshi Funk
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Amistad hecha música: La Guíshi Funk

Además de ser parte del movimiento musical que se está incubando en la escena del jazz de Guadalajara, La Guíshi Funk presenta su música con la base sólida de la amistad y el encuentro en la creatividad.

La Guíshi Funk es un trío de jazz-rock-funk integrado por Emmanuel Durán (guitarra y voz), Armando Curiel (batería) y Peri Durán (bajo eléctrico). Ellos son de Autlán y El Grullo, se conocieron a partir del concurso de guitarra Carlos Santana y a partir de ahí han pasado siete años haciendo música juntos.

En la escena musical de Guadalajara están sucediendo muchas cosas en torno a la fusión del jazz con otros géneros. Algo tiene, en su libertad creativa y experimentación en colaboración, que está haciendo una ciudad muy fértil en propuestas de esta índole. Les preguntamos a La Guíshi qué opinan de la escena de jazz de la ciudad.

Armando: Guadalajara tiene un vínculo muy fuerte con el jazz que no termina de ser un jazz tradicional. Hay muchas bandas hermanas con las que encontramos gustos similares y se comparte mucho.

“No sé qué tiene Guanatos que nos vino a juntar”.
-Armando Curiel

Emmanuel: Es como una incubadora [Guadalajara]. Se está gestando un movimiento bien chido desde hace algunos años. Gracias a esfuerzos como el de Tónica [Jalisco Jazz Festival]. Y va a llegar el momento en el que todo eso va a surgir.
Caímos en buen tiempo [risas].

Y a todo esto, quisimos saber del tipo de relaciones que hay entre músicos en la escena local. Si hay colaboración entre artistas, o si se tiende más a cuidar el territorio propio.

Armando: Yo creo que hay de todo. Sí me he topado con músicos que quieren marcar su territorio. Pero también bandas que no tiene pretención alguna; que quieren tocar, que quieren cotorrear.

Peri: De estar todos dispersos, estamos tendiendo a ubicarnos y empezar a tocar juntos: invitarnos entre nosotros a tocadas.

En la escena del jazz de la ciudad, hay lugares donde se tiene garantizado poder escuchar muy buen jazz en vivo. Restaurantes, bares, donde los músicos pueden salir a foguearse y a conocer más músicos: jammear juntos. Así que tomamos ese tema en la entrevista. Para La Guíshi estos son los mejores lugares para ir a escuchar jazz en Guadalajara:

Emmanuel: El Bretón es el lugar por excelencia.

Armando: Se presta para ir a escuchar a músicos muy buenos y luego está la oportunidad de subirse a tocar con ellos.

Emmanuel: También están Primer Piso, Coltrane con sus jueves de jazz, el Scratch.

Armando: En Providencia también, aunque no hay tanto el ambiente bohemio del centro, se puede ir al Darjeeling y a Funky Town.

Emmanuel: También, aunque no sean espacios físicos, los festivales como Contraveneno o Tónica. Abren convocatoria y es un espacio de encuentro y desarrollo musical.

Ya habiendo tocado en varios foros, y como invitados de los festivales mencionados, y bien inmersos en el mundo del jazz en Guadalajara. Nos preguntamos cómo han sentido al público tapatío, que comercialmente se conoce como muy exigente.

Emmanuel: Sí es exigente, pero porque no te conoce. Fue difícil empezarnos a hacer aplaudir. Con el tiempo, el mismo show te lo va pidiendo: lo que tú les des, ellos te lo regresan.
Nos ha tocado muy buena suerte. Para todo hay lugares: como en un restaurante, cuando la gente está cenando y no hay tanto espacio para la interacción. Hay que brindarles música para ambiente, y está bien. Se va madurando la percepción de saber dónde se pueden hacer ciertas cosas y dónde no.

Dentro de su proceso creativo, quisimos saber qué tanto espacio le dan a la improvisación y cómo es su método de composición.

Peri: Creo que de improvisación, bastante. La composición siempre sale de un jam.

Emmanuel: Componemos de riffs de guitarra, líneas de bajo o composiciones que traemos, vamos armando un rompecabezas y nos trippeamos un buen rato. Pero siempre con la premisa de que nos mueva.
El trabajo realmente está en los ensayos. En las tocadas la improvisación sí va sobre una estructura. Si hay un solo que se alarga, ya sabemos a dónde va a llegar, o dónde va a terminar.

Emmanuel: Así fue como comenzó la banda [con la composición]. Nos juntábamos en un cine ahí en El Grullo. Un cine setentero que ya no estaba en funcionamiento. Era encerrarse en un salón grandísimo por horas. Después de seis meses salió el primer disco.”
Hay músicos impresionantes, que saben muchísimo, pero no hay… como un alma, ¿sabes? Y eso es muy importante. Quizás nosotros no somos muy virtuosos con nuestro instrumento, pero la neta es que lo hacemos con mucho corazón. y eso quizás es lo que nos ha funcionando. Le transmitimos a la gente eso y eso nos regresan.

Armando: Lo hacemos con mucha ilusión.

“Como todo el arte, te tiene que mover algo.
Si no, mejor busca otra cosa: mejor irte de oficinista.”
-Emmanuel

Tanque de Tejuino“, “Rascahuele” y “Estación Cinema” son algunos de los títulos de las composiciones de La Guíshi, nos llamó la atención (y nos encantó) la inmersión de la cultura cotidiana en ellas.

Emmanuel: [risas] Pues queremos hablar de nuestros orígenes, lo que le llamamos el funk de rancho. Y más que nada, representar honestidad. Porque a la hora de hacer nuestra música, es lo que sentimos.
Y pues creo que eso se veía reflejado en las rolas: no había pretención alguna. Era sólo disfrutar. Y así sigue siendo, venir a cotorrear, más una amistad del núcleo que clavarnos con venir sólo a componer.

“Queremos representar la esencia de donde venimos.”
-Peri

Emmanuel: Y los nombres de las rolas eso son: cotorreo.

Ahora La Guíshi Funk trabaja en sus plataformas digitales, campaña de redes sociales en miras de internacionalizar su trabajo a través de ellas y a través de festivales.

En la charla que tuvimos con el trío jaliciense, salió a relucir la amistad que mantiene unido al grupo. Más allá de la labor creativa que han realizado a lo largo de sus tres discos, el cariño y admiración entre sus integrantes mantiene la propuesta vibrante y honesta.

Volteo hacia arriba cuando paso abajo de un árbol, tengo palabras favoritas para pronunciar, leer y escribir. Me gusta la cultura callejera: la que se escucha en una conversación ajena, o en la mezcla de géneros de un músico local.

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