Mente en Blanco
Circo

Mente en Blanco

Uno de los clímax de la Muestra Jalisco Circo que organizó Foro Periplo, fue el show de la compañía de clown, Bravísimo, pues estrenaron su más reciente creación que fue dirigida por Tato Villanueva y co dirigida por Leticia Vetrano: ambos clowns argentinos con gran trayectoria.

El espectáculo tuvo muchos niveles de grandeza: la dramaturgia, el humor, la emoción y la sensibilización.

La dramaturgia

El show está muy bien armado; es una historia basada en valores como la amistad, la paciencia y el acompañamiento. La trama principal presenta a cuatro payasos “tradicionales” despedidos del circo, al preguntarse las razones, descubren que uno de ellos sufre de una discapacidad sensorial. Y a pesar de haber memorizado los actos a presentar, las dificultades van creciendo como un muro que lo va aislando de sus compañeros.

Sin basarse en una muestra de proeza y números de disciplinas circenses y llenar los huecos con chistes; la compañía Bravísimo mostró un verdadero acercamiento a la naturaleza humana a través de situaciones y lazos sensibles entre los actores en escena y el público.

El guión, con apenas las suficientes oraciones completas para guiarnos por la historia, se basa en sólido lenguaje corporal y en la maravillosa escenografía -toda en blanco- que reacciona a cualquier estímulo de iluminación. La sonorización juega también un gran papel, como si hubiera sido otro personaje: con clips musicales, efectos de sonido y música en vivo, no permitió la dispersión de la atención del público en ningún momento.

El humor

Creo que todos los que nos presentamos, fuimos principalmente llevados ahí por eso. Eso que hacen tan bien los chicos de Bravísimo: hacernos carcajear.

Como lo dijo al final uno de los integrantes: es difícil seguir ensayando y presentar una obra con los mismos chistes, sabiendo lo que pasará después. Pero llevado al escenario, las risas seguro despejan esos indicios de monotonía.

La compañía Bravísimo son los maestros de las risas; y aunque en algunos momentos fueron risas agridulces, es un buen conducto, que permanece como constante en el descubrimiento de cada personaje. A fin de cuentas, payasos, pudieron incluirnos en las historias de sus vidas a través del goce y la carcajada.

La emoción y la sensibilización

Finalmente, lo más rescatable de la excelente puesta en escena, fue ese toque de humanidad que agregaron a un show que por fuera ofrece ‘sólo entretenimiento’.

El tocar una temática tan actual, tan cotidiana y a su vez tan violenta, como la discapacidad, es llevar la dramaturgia, el guión, la iluminación, la escenografía, la sonorización y el humor a un nivel mucho más elevado; y que atraviesa las conciencias de los presentes.

El poder de la amistad ha sido tomado como uno de los valores más altos en las comunidades sociales. Por su solidaridad y su disposición sin busca de recompensas. Sin embargo, el valor de la paciencia y del acompañamiento es algo que ha quedado un poco sobrado en la cultura capitalista, de las prisas, la productividad y el consumo. No hemos sido capaces de ver por el bienestar del otro; el mismo sistema nos aisla: no proporcionando las facilidades necesarias para que convivan de la misma manera con los demás.

Pues bien, el hecho de que un número de circo contemporáneo lo haya tocado dentro del marco de una Muestra que busca exponer al público en general el trabajo de las compañías del estado, me parece sumamente importante. Esto por el mayor alcance que tuvo esta discusión, y sobre todo por el esfuerzo de elevar el trabajo de los artistas del gremio.

Dentro del constante crecimiento y evolución de esta disciplina en el mundo y en Jalisco, el posicionar metas como este espectáculo para entretener, sorprender y sobre todo sensibilizar, es lo más importante de ser artistas. Por la conexión humana que se hace y por el trabajo que implica no sólo en el arte, sino éste articulado con los esfuerzos de la sociedad entera por un bienestar común.

Fotografía: Oliver Uribe

Volteo hacia arriba cuando paso abajo de un árbol, tengo palabras favoritas para pronunciar, leer y escribir. Me gusta la cultura callejera: la que se escucha en una conversación ajena, o en la mezcla de géneros de un músico local.

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