Música

Noche de Jazz despierta Emociones

Jazz at Lincoln Center: Sharel Cassity
Lugar: Teatro Vivian Blumenthal 

El ciclo de NY Jazz All Stars 2016 continúa en Guadalajara. El día jueves el Teatro Vivian Blumenthal tuvo como invitada a la saxofonista estadounidense Sharel Cassity y su banda de jazz. 

El teatro tomó un ambiente íntimo con luces verdes y naranjas, desde que entrabas podías apreciar en una esquina frontal del escenario unos focos de color anaranjado que te guiaban a una botella de vino con una copa al lado, como si te hicieran una invitación a unirte al lugar. 

Uno de los momentos con más emoción siempre es la entrada de los artistas, cada músico llegó, se plantó en su lugar y entonces podías escuchar cómo las cuerdas profundas del bajo empezaban a vibrar; cómo las teclas del piano comenzaban a ser acariciadas y los dedos rápidos del trompetista iban calentando mientras pasaban por las válvulas del instrumento. 

Pasaron a tocar temas que ella había compuesto de discos anteriores y nuevos; así como también covers como “Somewhere Over The Rainbow” o “I Will Wait For You”. Es curioso cómo en las canciones más nostálgicas se podía apreciar a la gente cada vez más emotiva: había gente que dejaba que el sentimiento los controlara al punto de tener presionada sus manos contra la pierna. La tela se arrugaba, los pies marcaban el ritmo de un bajo profundo y las cabezas se movían al compás de un piano suave.

Al final los aplausos fueron largos y bien merecidos para estos grandes músicos liderados por Sharel, quien sin ninguna duda dejó toda su alma en el escenario, y de la manera más sencilla nos hacia partícipes siempre del entorno. 

La música tiene una manera bonita de llegar a la gente, en diferentes situaciones y maneras, pero la forma de tocar de estos músicos y  del género que manejan hacen volver tu cuerpo emociones. Es como si todos tus órganos se volvieran un humo de emociones dentro de tu cuerpo. Estás escuchando el piano, no te das cuenta y ya entró el bajo y la batería con un ritmo suave, y vas dejándote llevar, para que luego, entre el sonido aterciopelado del saxofón y la trompeta, y te entregues lentamente. Es como flotar de espaldas por un río de armonía calmado y sólo confías en los músicos, los instrumentos … en la música,  y simplemente … te dejas volver parte del agua.

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