Circo Teatro

Bravísimo en la Caja Mágica

Como primer función del Ciclo de Comedia del Foro Periplo, la compañía Bravísimo presentó Imaginarios, obra que tocó temas de la inmersión de la televisión en nuestra vida cotidiana



Varias aventuras se vivieron con tres integrantes de Bravísimo en torno al zapping en la televisión. Con un

Los actores, al mismo tiempo de ser personajes, eran la escenografía -funcionando como nave espacial, como paredes y gimnasio de entrenamiento intenso-, eran los efectos sonoros -de propulsiones y explosiones- y efectos visuales -cambiando los planos de general a detallado y agregando escenas en cámara lenta cuando la trama lo ameritaba-.

Con la versatilidad de los hombres bajo los reflectores, trajeron al público como invitado en todas sus aventuras. Fueron de un viaje espacial a una película chanbara (lo equivalente al cine de capa y espada Oriental). Sólo con coreografías de tipo power ranger iban cambiando los planos y contextos de su historia. Si alguien hubiera entrado y visto el acto, seguramente hubiera dado por locos a los participantes.

Pero ¿cuándo fue la última vez que hicimos coreografías, saltos y carreras dentro de una historia tan real y fantasiosa al mismo tiempo?

Ojalá pudiéramos seguir divirtiéndonos como cuando éramos niños


Después de la diversión de seguir a los personajes principales por sus viajes, la obra dio un giro para convertirse en una sátira, que en su humor escondía una crítica a la enajenación y la realidad distorsionada que habita en la televisión. 

Con comentarios aislados, los tres personajes se hicieron conscientes de su condición de estar dentro del aparatoso creador de contenido audiovisual. Fue entonces cuando rompieron las fronteras entre la TV (escenario en este caso) y el espectador. Espacialmente, el escenario se extendió hasta las butacas, explorando los límites de las transmisiones televisivas: que muchas de las veces se deberían quedar dentro de ese proyector, y no convertirse en una extensión de nuestra realidad. 


  

Volteo hacia arriba cuando paso abajo de un árbol, tengo palabras favoritas para pronunciar, leer y escribir. Me gusta la cultura callejera: la que se escucha en una conversación ajena, o en la mezcla de géneros de un músico local.

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