Música

Exquisitez Sensorial Clausura el FESTA

Para el evento de clausura del Festival Estatal de las Artes (FESTA), músicos e intelectuales se reunieron en el escenario del Teatro Degollado para hacer homenaje a la obra “Bestiario” del escritor mexicano Juan José Arreola.



El planteamiento el evento que describía el programa preparó a los espectadores para casi dos horas de una fusión magna y exquisita de artes que capturarían todos los sentidos. El evento se desarrolló en una narración del Bestiario, de Juan José Arreola, interpretada en conjunto con música en vivo de la jazzista mexicana Iraida Noriega y el grupo tapatío de jazz/rock, Troker. Mientras la música llevaba palabras entrelazadas en sus notas, el cineasta de arena, Arturo López “Pío”, transformaba una mezcla de tinta y agua en animales utilizando como lienzo un círculo de luz proyectado a mitad del escenario del magnífico Teatro Degollado.

Bestia por bestia, José María Arreola narraba las características principales de los personajes que inmediatamente Pío iba dibujando. La naturaleza de cada animal se transformaba conforme los ojos del narrador bajaban línea por línea  en los textos del gran Juan José Arreola: las focas, el elefante, el búho, la cebra y otros. Con la propuesta musical de Iraida Noriega, la cual constaba de auxiliares electrónicos que convertían su voz aislada en coros con rítmicas y ecos, las bestias cobraban vida.

La obra se desarrolló en tres proscenios aislados, todos rodeados de una escenografía que simulaba un bosque: con plantas y troncos flotantes (los cuales fueron remplazados por jaulas en el segundo tercio de la función). El primero de estos proscenios, el central, albergaba a la cantante Iraida Noriega, el dibujante Pío López y el narrador José María Arreola. Ellos fueron los encargados de leer las obras con temáticas de animales y plasmarlas en música e imagen.

El segundo y tercer escenario trabajaron juntos; el de la derecha mostraba al sexteto tapatío, Troker. Los músicos fueron dirigidos por Alonso Arreola, quien los guiaba por los crescendos y diminuendos que requerían para enfatizar las palabras pronunciadas por los participantes presentes en el flanco izquierdo del teatro. Una mesa de discusión era lo que el tercer escenario simulaba. No cualquier mesa, una de intelectuales: en la que, sentados, Nicolás Alvarado (escritor y conductor de televisión), Fernando Rivera Calderón (músico, escritor y locutor) y Jaime López (compositor) dialogarían escritos propios y ajenos en torno a experiencias vividas de los cercanos de Juan José Arreola. 
La escenografía se enriquecía de artefactos personales reinterpretados del escritor homenajeado, que vivió la mayoría de sus experiencias trascendentales en la Perla Tapatía, incluyendo la recepción de premios y su muerte en diciembre del 2001.

Lo mucho que pueden relatar las palabras con descripciones escrupulosas, la música con melodías cambiantes y la imagen con la metamorfosis de líneas en curvas hicieron de la presencia de la audiencia en una experiencia colectiva. Una experiencia en la que todos los sentidos se regocijaron y agudizaron al mismo tiempo. 

La iluminación, colorida y llena de contraste, coqueteaba con el ojo del espectador. Verdes y rojos intensos jugueteaban con los púrpuras vivaces que iluminaron las jaulas flotantes. 





Volteo hacia arriba cuando paso abajo de un árbol, tengo palabras favoritas para pronunciar, leer y escribir. Me gusta la cultura callejera: la que se escucha en una conversación ajena, o en la mezcla de géneros de un músico local.

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