Música

Tónica Jazz Fest presenta: Charla comunitaria con Ernesto Ramos

No haces música hasta que entiendes la mirada de tu baterista, de tu pianista… Y juntos saben armonizar, crear algo nuevo.

Humildad fue la palabra clave de la charla que dio Ernesto Ramos el 4 de julio en el Centro Cultural Santa Cecilia, para dos decenas de alumnos de música. 

Con su saxofón en la mano, platicó algunas de las anécdotas que lo han llevado a formar parte de la Big Band Jazz de México.


Jóvenes preparatorianos de la zona fueron el objetivo de Ernesto Ramos, recibiendo consejos y palabras de ánimo por parte del músico. Les fue expresada la paciencia con la que se deben dirigir a la música: “el tiempo que le dediquen al estudio, a la práctica, la música se los va a devolver duplicado” fueron las palabras del también director de orquesta.
Con mucha atención y ternura en los ojos, los asistentes escuchamos el relato de la vez que Ernesto Ramos se encontró con un niño fuera del recinto donde iba a tocar esa noche. Éste le preguntó al multinstrumentista a cuánto estaba el boleto, ya que quería revisar si con el dinero que dejaban los chicles y dulces que vendía podía comprar un pase para él, su hermano menor y su mamá. A lo que Ernesto contestó, con un gesto de humildad, que no serían necesarios los boletos si entraban con él. 

Con esta anécdota, Ernesto Ramos les recordó a los próximos músicos lo importante que era respetar y agradecer al público a todo momento: son ellos quienes te dan de comer y para quienes haces lo que haces.


Mencionada la percepción del arte, el músico defeño no olvidó decir la importancia de la otra fuente de éxito (aparte de la práctica): las vivencias personales. Si plasmas todo lo que en ese momento sientes, como manera de canalizar tus sentimientos en la música, nunca tocarás la misma canción dos veces. Es dejar tu marca en las ondas sonoras, tu timbre, tu huella.

Fue fascinante la manera en que los asistentes se conectaron con Ernesto Ramos y la manera en que él los hizo sentirse en una charla entre amigos.

Finalmente, antes de su sesión de preguntas, les rogó que recordaran esa charla con la siguiente frase:

“La música no sirve para ser mejor músicosino para ser mejor persona.”




Volteo hacia arriba cuando paso abajo de un árbol, tengo palabras favoritas para pronunciar, leer y escribir. Me gusta la cultura callejera: la que se escucha en una conversación ajena, o en la mezcla de géneros de un músico local.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *